Cuando sueles depender del tiempo

Soy quien más te recuerda; pasos lentos en mi cabeza, retumban mil ideas, no deja de pensar, cuando muera cederá, es tiempo de un poco… eternidad.
Mucho tiempo ha pasado, serenos hemos convivido y hoy cuando te encuentro, después de errores cometidos, y hoy cuando estoy, después de haberte alejado… no fui yo… lo fui, maldita inmadurez, maldita juventud. Y suena la canción… ¡maldito yo!

El día, lo normal, la tarde que más da, el tiempo no regresa, es momento de cambiar.
Se dirige hacia tu puerta tan lleno de si mismo como de mentiras. “¿Qué decir? ¿Cómo actuar?”, le tiembla el cuerpo, está confuso y no sabe que decir.
De pronto un paso lento, de pronto los sentidos, el hacerse ligero, el ser más rápido… “Y si lo planes no salen, mejor retirarse ahora que perder” Si nunca dejaron de funcionar, inventa toda excusa, no dejas de salir. “Pero es ella, no tendrá el efecto de antes” No podrías saberlo si no arriesgas, ¡cobarde!
No predecir y mejor dejarse llevar, empiezas a cambiar. Levantas la mano, tocas la puerta, en medio del miedo pues vendrá por ti, salvación no queda.
Tocas la puerta y nadie responde, retiras la mano con delicadeza, esperas, el tiempo es largo, pero después… nadie acepta a tu propuesta.
Tocas la puerta, mientras tus manos tiemblan, sientes morir, pero es bueno intentar. Las nubes negras se empiezan a asomar “¡Qué dirán!”, acaricias tu cabellera simulando no saber, pues eres presa del tiempo y la gente presurosa en comprender, en tratar de entender, ¿poder comentar?
Solo, incomprendido, retacado, en tú rincón, la calle no está sola, pero esta vez quieres lo contrario.
Repites tu acción, mas en su interior, ni un ladrido, ni un quejido, ni un intento. Y pierdes la noción, pierdes tus ganas, tus fuerzas, llegas a lamentarte, comienzas a insultar… ” ¡Pero si está!”, no lo llegas a notar. Y en su interior, nadie quiere hacerse notar.
Tocas otra vez, como despedida, no lo puedes ni creer, retiras la mirada, responden ya tus pies. En ti mismo está, pero sientes la gran satisfacción de cobardía: el no afrontar, y te vas y ya no hay nada que hacer.

LUCHA INTERNA, MATANDO A TU PRINCESAPrincesa debes de morir porque ya no te quiero, me haces daño

Le dices que es la luna, le cuentas de la miel, ella ansiosa, cansada.
Cae una lágrima; entra confusión, ella lo amaba, duró seis años, pero siempre te quiso a ti y tú no pensaste discutirlo, pero era momento de hablarlo. Curioso el pensamiento, lo mismo que tú haces con otra, hoy podría repetirse la historia, pero ya no quieres perderla, la amas más que a nadie y aunque de su puerta nadie salió, pues los cielos saben que lo intentaste.
-Te amo, seguro estás confundida…
¡Bah! Historias que inventarás. Momentos para intentar.
Adiós, no hay más que decir, pudo ser muy bueno, ahora llega el instante, la hora de congelación, será cosa de definir.

Princesa de los sueños, eterna juventud, los débiles han pagado lo que por amor no es para ti.
Sentado en su rincón del triste amanecer, esperas inútilmente su llegada; de este ridículo cuento de hadas, mas la tranquilidad es presa, mi cazador ya se murió. No queda ser feliz, pero lo intentaré ¿tiempo de caer?
Se sabe su armonía, confusa por si misma, llamada esperanza, no niega lo que es nada, pero cree en la verdad de es tonta realidad:
-Los cerdos vuelan.
-Pues que tonto eres, claro que es verdad, pero no me lo tienes que recordar.
Y la nota en claridad, la guitarra rota, los muertos cantan, el tornado arrasa todo cuanto quiere.
-Mi mar ya no es seguro, pues la llamada esperaré
Vuelcas en tu tren, ¡pánico! Triste tu vida es, pero invade en ti la prioridad de sentirte vergonzoso. Seguro y esa es la solución, tu princesa debe de morir. Feliz estás.
Llega claridad, te lo empieza a contar…
-Pues si te reconocí.
-Porque no saliste, quería verte.
-Es que ha pasado mucho tiempo y te confieso que tenía miedo de hablar contigo.
-¿Miedo?
-Yo ya no te amo...

Cortas dos palabras más y pensar que es “Te amo”, prefiero dejarme ilusionar a que me veas sufrir como cuando tú me tienes. Pues hoy debes de morir, cogida entre dos cuernos, manifestando que mi época contigo ha terminado, si más intento despertar de este mal sueño, más me atrapas y tan bello como cuando te imagino, tan siniestro al despertar y ver que todo fue ilusión. No hay vida sin ti, sólo el deseo del cual por ti me enamoré, tus ojos, tus bellos ojos me atraparon y me guiaron como las sirenas atraen a los encantados, me dejaste morir como ellas a todos mis pensamientos de libertad.
Un plan, tan solo un plan…

Nunca fue felicidad, llegaron las campañas como una excusa para poderte perder, tener alguien en quién creer. Vinieron en el medio de los fuegos que arrasan las ciudades de las cuales vienen lo héroes, como cobardes destruyeron mis cristales de poder, me quitaron vidas sin perder, mi familia mis pocos sueños destruidos por todo lo falso en que había creído, tú fuiste la causante, mi mente estalló y sin remedio y convino a tu suerte.
Yo te regalé mi corazón y mira a encontrarte en el vacío de mi ebriedad, a tenerte que recordar mientras se consume el pensamiento y luego voltear cuando te siento parte de mí, para darme cuenta que no estás, que nunca estuviste, que no estarás. Pensar que yo intenté como por anhelo de poder conquistarte y ahora que me digas que todo esto fue en vano; princesa tú no habitas más en mí.

EBRIEDAD
Bebo de su sangre y me consuelo yo pensando

Yo te quería… recuerdo la primera vez, tú bajabas yo iba a tu encuentro… “¿podemos hablar?” Mis ideas, mis resquebrajamientos, todas unidas para poder decirte…
Pero yo sabía, ebriedad mi satisfacción, que esos malos me iban a alejar de ti…
Sin…
Tanto consuelo y hablo solo… me escuchas…
-Alguien abre su puerta, entra por su cabeza-
-¿Que quieres tú?
-Pedirte perdón
Pues, me has hecho mucho daño… te perdono – Y al terminar cayó derrumbado sobre el cuerpo que yacía sin vida en el piso, cayó también la copa en la que el llenaba de su sangre y la consumía poco a poco. La había matado, pero quería tener parte de ella en sus venas para recordarse su error.
-Te amo- Y los dos muertos nunca respondieron. Él, enfrascado en la oscuridad transitoria, esperando a ese cuarto, para poder ver a la dama que con recelo lo había esperado durante mucho tiempo y decirle a los ojos que amaba ser su compañero de toda la vida, seguro y ella sentía lo mismo.

Muertos, va caminando ya la reina, la princesa está muerta y aquel hombre acompañándola, como recordando su tormento. Luego unos gritos, conjuros de magia, lo prohibido.
Cae la reina al suelo, se levanta el creador del piso, y llora porque está vivo, y siente morir porque su reina está muerta…

PRESENTACIÓN
Bebo de su sangre y me consuelo yo pensando

-Pues soy yo.
-...
-Te amo, perdóname por decírtelo ahora que eres feliz, pero no quería cometer un error más contigo. El haberte perdido fue lo más estúpido que hice, ahora no quiero volver a hacer cosas tontas.
-Yo...
-Perdón.
Y se marcha, no hay abrazos, no hay un beso; después de haber luchado contra su miedo, luchado contra su pasado, pues sólo atinó a marcharse.
Solo una cosa añoraba, poder volver a conquistar a esa chica.
Pero el tiempo lo diría...

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