Campañaz - Noche de luna Llena

Fumando, con la cabeza entre las piernas, con la mirada perdida en el suelo, con sus pensamientos en otros mundos... Cae lentamente al piso las cenizas del cigarro, se destroza y rompe el silencio, luego reacciona...
Mira al cielo, la noche es callada, el frío penetra en su interior, echa la colilla al otro lado y enciende uno cigarrillo más.
Se levanta y caminando entre luz y oscuridad, encarga un suspiro al viento... ¿ella lo recibirá? quizá tan sólo se olvidó de él. Acaricia con sus manos las partes de metal de aquel objeto, recuerda la vez en que se sentaron y charlaron por largo tiempo, nunca la había conocido, pero esa vez pudo darse cuenta de quién era ella en realidad... "La rosa", decía mientras añoraba regresar el tiempo.
No llega a controlarse, el pozo fue profundo, pero curioso se dejó caer en él y ahora todavía no ha podido salir, "...y me hundiría en el pozo del cual no creo poder salir si no es por ti, por tu amor..." , y deja que los sentimientos guardados por el tiempo afloren, deja que las lágrimas fluyan y se expresen luego de haber estado tanto tiempo cohibidas para no demostrar debilidad, para no aceptar que la perdió y que eso le dolía demasiado.
-¿Estás bien?
-Sí, creo que el humo del cigarro irritó demasiado mi ojos...- Calla, se queda en silencio, luego expresa- La extraño...
-La resaca de ese amor, contigo ha durado demasiado.
Las voces, el silencio, todo a su alrededor empieza a desaparecer, él no sabe nada, su cabeza con mil ideas no le dejan pensar con claridad... "Tantos problemas" Ha esperado toda su vida por volver a ver la luz que le de felicidad, esperanza y oportunidad, pero cuando estaba empezando a superar la pérdida le vino algo con lo que no pudo más...

Caminaba despacio, estaba mareado, sus reflejos habían dejado de funcionar a la perfección, su vida era un caos completo. Una enfermera le preguntó "¿se siente bien?", él la miró,sonrió y siguió caminando...
-Su cáncer ha avanzado enormemente... - No pudo escuchar más, la depresión, el sentirse vacío se hizo más notorio esta vez.
Cuando despertó estaba en un cuarto, una enfermera lo estaba cuidando.
-¿Se siente mejor señor?
-¿Qué pasó?
-Se desmayó.
Recordó esa voz, "¿Se siente bien?". Ella era hermosa, sus lindos ojos mostrábanle lo que hace tiempo alguien más le enseñó. Su mirada enternecedora, la leve sonrisa con la que hablaba, todo era componentes de esa vida que el buscaba, esa otra mitad.
-Gracias.-Se marchó, el momento de paz que aquella mujer le hizo sentir se disipaba lentamente mientras se alejaba de ella y venía a el las frases que su doctor le había manifestado, "Cáncer a los pulmones". recordó lo que alguna vez escuchó "los que tienen cáncer a los pulmones no llevan cinta porque ellos mismos son los que se provocan la enfermedad, son culpables de eso"...

La invitó a salir, después de un largo tiempo empezaba a rehacer su vida. Ella llenó un poco el vacío que sentía. La mujer de la que se enamoró nunca más regresará.

-Menos de un mes...
-... - Echóse a llorar. - Aún quería con toda el alma a aquella chica, el mensaje que acababa de recibir fue un baldaso de agua fría. Iba a morir y ella aún no estaba con él.

Le quedaban pocos días, su estado había empeorado, pero con esfuerzo logró llegar a ese lugar donde alguna vez fue feliz. Ella lo miraba, sabía que él amaba a otra, pero no lloraba porque no la quisiese, lloraba porque a punto de morir él no había vuelto a ser feliz.
-Susan, perdóname por haberte arrastrado conmigo.
-No importa. - Su llanto empezó a agrandarse- Me duele que no seas feliz, quizá ya no lo seas nunca más, no sé que debí de hacer, quizá no fue suficiente lo que hice, perdóname.
-Perdóname tú a mí, pero yo prometí algo una noche como ésta.
-Sí, cuanto lamento no haberte conocido antes de eso. Te amo.
-Lo siento, hubiese dado todo yo también, pero ella vino antes. Era aquí, el lugar ha cambiado demasiado, recuerdo que todo era hermoso...

La luna llena me miraba, por tanto tiempo mi princesa he tenido la esperanza, la fe la he conservado como lo más preciado de mi vida, tus recuerdos, nuestros bellos momentos se han quedado impregnado en este ser que por más que quiso olvidarte y vivir, no lo pudo hacer, mis deseos han sido el modo de supervivencia, la esperanza a poder volverte a tener, pero aunque por más que quise, aunque por más que lo di todo por hacerlo, nunca se cumplió. "50%" pero la vida me ha dado lo contrario. Y ahora en momento de agonía, ahora cuando estoy en el punto de perderte para siempre... No hay más oportunidades, no hay consuelo.

Enciende un nuevo cigarro... Mientras empieza a llorar, mientras los mejores momentos de su vida pasaron como una ráfaga de luz que se hace codiciar, que te hace ver la salvación como para nunca tenerla, mientras no sabía que decir, mientras este amor que el sentía no era bidireccional, mientras todo lo que pasaba al rededor suyo se detenía en la cápsula de sentimientos, en esa barrera de las almas que con el tiempo ha ido destruyendo para volverse más fuerte, indestructible, se desploma, cae al piso, su cabeza se acomoda en la acera de aquel parque, de aquel lugar donde alguna vez su amada le contó que vio ebriedad, ahora él asemejaba esa figura...

"¿Quién sabe?, no sé, no recuerdo, ¡un dragón!, dar y recibir, te quiero mucho, pide un deseo, Adiós, una excusa para verte de nuevo, esto es para ti, son mágicas, te haré llorar... , No puedo, ya deja de pensar eso, no quiero que te alejes, mejor vete, gracias por entenderme, así será mejor, soy muy feliz ahora..." Las pequeñas frases, las pocas palabras "sorprendente" cómo le gustaba que ella dijese esa palabra, todas ellas tan añorables, como se desenvolvió todo, lo confuso que fue, lo difícil que fue perder.
-Hola
-¿Cómo estás?
-Pues bien... y tú?- Monótono empezar con lo mismo.
-Pues mal.
-¿Por qué?
-Perdona, no debí responder eso. Estoy muy bien, la vida no me ha sonreído desde de una vez pero, así me gusta estar, me he acostumbrado. Y a ti, ¿Cómo te ha ido?... Perdóname, me tengo que ir... Fue bueno verte una última vez.
Ella quedó desconcertada, pero no interesó mucho así que no objetó mientras él se iba, y él cuando se marchaba deseaba tanto no irse, que ella lo atajase, pero como siempre supo, no fue así.
Lloró demasiado, no pudo encontrar excusas para ir a visitarla, tanto hubiese querido estar a su lado siempre y que nada los separara, pero la vida había destinado que no debían de estar juntos. Se alcoholizó, se armó de valor, fue a su encuentro. Alguien lo reconoció y se sorprendió...
-¿Cómo te enteraste?
-Lo siento mucho amigo, que bueno es verte, pero que mal que haya sido en esta situación. Lo siento.
Él se acercó donde ella, la vio, lloró como nunca, le dijo entre susurros al oído:
"Perdóname princesa, si lloro no es porque el tiempo que te esperé fue en vano para ahora, es solo que soy consiente de que ya no te volveré a ver nunca más, tu voz, tus ojos, tu vida está apagada, mi vida sin ti no vale nada mi vida. No puedo pensar que será de mí ahora, ..." Se le quebró la voz, el verla ahí en ese su último altar, sin vida, sin poder sonreirle una vez más, sin poder tan sólo contemplar su belleza al hablar, no habían palabras para describir este dolor, él simplemente estaba muerto al lado de ella.
El viudo se acercó.
-No entiendo
-Lo siento amigo, ahora si me iré. Yo la amaba, pero ella te eligió a ti...

Caía, tan despacio veía como el mundo se le apagaba; su mente, tan sorprendente como siempre, había recreado las vivencias con su amada, sus mejores recuerdos, los peores momentos. Había vuelto a sentir una vez más que aunque pase el tiempo,de alguna manera siempre estuvo vacío.
"¿Mi deseo se cumplirá?" Se preguntaba mientras poco a poco entraba en el profundo sueño del que nunca iba a volver a despertar. "¿Me estará esperando?" Y sólo conseguía herirse más.

Bajo la luz de la luna llena, todo había empezado un día así, su vida terminó justo ese día. Susan corrió hacia él, lloró, marco el numero de emergencias, pidió ayuda.
Mientras esperaba decía en voz alta: "Fue un error haber vuelto a este lugar, fue un error, perdóname" y lloraba descontroladamente, su amor se había ido para siempre. Quizá y a ella tampoco se le cumplió el deseo.

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