Explosiones sobre la mesa

No encuentro en tus palabras mis escritos, pero encuentro mi realidad... tú no me amas.
Fue bueno el creer en algo, fue lindo hablar contigo, te quiero.
No te quiero perder alma mía.
Entre frases olvidadas, mientras delirio tu nombre, en mis sueños confusos, ahí estarás para salvarme, para volver a creer en ti.
Pero que triste es despertar, saber que tú no estás.
Que bello es mirarte, tan sólo contemplarte desde lejos, a escondidas... Que mundo tan lindo al haberte conocido.
Te quiero decir que jamás te dejaré de amar, siempre te recordaré.
Yo sé, y es constante como un miedo, como mi trauma, que nunca volveré a estar contigo, por eso me alejo... ¡Qué tonto fui al perderte! ¿Me habrás amado?
Leer o dejar de hacerlo, tuvimos un momento y no se pudo, seguro y no debí leerlo. Tal vez y ese ser supremo se apiadó de mi ser imperfecto y cesó el sufrimiento por esa ocasión, pero confieso, me hubiese gustado sentirme un idiota una vez más. Sabes, desde hoy me cerraré.
Inventaré alguna excusa para evadirte y no volverte a ver. Y con ello, dicho en forma tácita, no volver a hablar jamás.
Nunca hubiese querido perderte, pero aveces decido mal y te llego a perder aunque no quiera. Pero sé que no me amaste, no hiciste nada tú tampoco...
No he cambiado tanto como crees, pues siempre te amé aunque no me creas, fue un error el haber vuelto a hablar contigo, pero no sucederá jamás.
No he cambiado, sigo siendo el niño aquel que escribía para demostrar lo que hablando no podía, el que creaba un poema porque su rostro no le permitía conquistar nada.
Fue bueno el creer en algo, fue lindo hablar contigo, te quiero.
No te quiero perder alma mía.
Entre frases olvidadas, mientras delirio tu nombre, en mis sueños confusos, ahí estarás para salvarme, para volver a creer en ti.
Pero que triste es despertar, saber que tú no estás.
Que bello es mirarte, tan sólo contemplarte desde lejos, a escondidas... Que mundo tan lindo al haberte conocido.
Te quiero decir que jamás te dejaré de amar, siempre te recordaré.
Yo sé, y es constante como un miedo, como mi trauma, que nunca volveré a estar contigo, por eso me alejo... ¡Qué tonto fui al perderte! ¿Me habrás amado?
Leer o dejar de hacerlo, tuvimos un momento y no se pudo, seguro y no debí leerlo. Tal vez y ese ser supremo se apiadó de mi ser imperfecto y cesó el sufrimiento por esa ocasión, pero confieso, me hubiese gustado sentirme un idiota una vez más. Sabes, desde hoy me cerraré.
Inventaré alguna excusa para evadirte y no volverte a ver. Y con ello, dicho en forma tácita, no volver a hablar jamás.
Nunca hubiese querido perderte, pero aveces decido mal y te llego a perder aunque no quiera. Pero sé que no me amaste, no hiciste nada tú tampoco...
No he cambiado tanto como crees, pues siempre te amé aunque no me creas, fue un error el haber vuelto a hablar contigo, pero no sucederá jamás.
No he cambiado, sigo siendo el niño aquel que escribía para demostrar lo que hablando no podía, el que creaba un poema porque su rostro no le permitía conquistar nada.
Y sigo sin entender que ha sido lo que pasó,
si fue ineptitud hacia ti, te vuelvo a pedir perdón...
Discúlpame si mi llanto a inundado tu habitación,
cuando en las noches durante ensueño me encuentras en el rincón...
Enseñame por favor a vivir tanto tiempo juntos sin llegarse a enamorar.
si fue ineptitud hacia ti, te vuelvo a pedir perdón...
Discúlpame si mi llanto a inundado tu habitación,
cuando en las noches durante ensueño me encuentras en el rincón...
Enseñame por favor a vivir tanto tiempo juntos sin llegarse a enamorar.