Campañaz - Lo decidimos los dos

Encendíanse las luces y también uno que otro cigarro. Nuestro lento caminar, nuestros pasos acortados, el tumulto impacientado. Gente insatisfecha saliendo, empujándose, tratando de escapar a toda prisa para poder continuar con sus labores.
El frío nos invade, te acercas hacia mí buscando calor, estiro la mano y la rodea por entre tu cuello lenta y suavemente, nos detenemos en ese ambiente dinámico y hasta ridículo, alguien me codea con su paso apresurado dejando en claro que no podemos estorbar en el lugar.
Avanzamos, caminamos al compás, por aquella calle vacía que siempre nos agradaba, yo seguía abrazándote y a ti te gustaba eso, parecía que ya estábamos cogiendo más confianza. Te detuviste y yo automaticamente avance un paso más y me volteé contra ti. Estábamos frente a frente, sentí un escalofríos que se hizo mucho más notorio por el intenso frío que nos azotaba, me miraste fijamente a la cara por unos segundo, yo confuso, nervioso te cogí de las manos y me quedé observándote con ojos brillosos mientras esperaba a que pudieses pronunciar tus primeras palabras; no quise hablar, no quería interrumpirte, quería, por lo contrario que empezaras tu diálogo. Tu expresión era agradable, tus ojos iluminados estaban clavados en los mios, tu impaciencia se hacía notar en tus pequeñas manos que poco a poco empezaban a ponerse sudorosas, tus orejas delataban que el frío también te afectaba, tu cabello negro como está noche se mecía con el suave viento que nos aquejaba haciéndonos tiritar de vez en cuando. Evitaste mi mirada agachando la cabeza, suspiraste, luego tu cara tomó la expresión más sublime que haya visto jamás, tus ojos se hicieron mas brillosos aún y comenzaste a hablarme.
Tu voz encantadora invadía y me hacía entrar en confianza contigo, te sostenía las manos con gran amor y delicadeza evitando lastimarte de algún modo. No había música, pero tus palabras eran tan ciertas y hermosas que parecían acompañadas por un canto celestial de fondo lo cual hacía más enternecedor todo el ambiente y lo cual te hacía ver como un ángel.
"Te amo" intervine, te quedaste callada, confusa, intentando asimilar las dos últimas palabras que acababa de decirte. Te sonrojaste, apretaste más fuerte mi manos, luego acercaste tu cara hacia mí inclinando poco a poco tu cuerpo, cerraste los ojos, juntaste los labios y... Yo por mi parte empezaba a hacer lo mismo, en mi cabeza resonaba a fuertes tonos lo que acababa de decir "te amo, te amo, te amo". Esas palabras eran lo más cierto que podría haber dicho en años, nunca antes lo había hecho, ella había aflorado todos mis sentimientos de una forma sutil, la belleza en estos momentos estaba de lado; yo había entrado en los rincones más oscuros de su ser, era parte de ella y sabía todo sobre ella, nunca hubiese querido hacerle daño, ni siquiera darle una mirada fría. "No dañarla en absoluto" pensaba...
Ella, se acercó, juntamos nuestros labios, cerré los ojos por creerlo apropiado; todo era perfecto, el amor en su máximo apogeo, y de pronto volví de entre pensamientos. No hubiese querido hacerlo, era mejor disfrutarlo mientras podía, pero me lo había prometido y era injusto.
Solté sus manos mientras alejaba lentamente mi boca de la suya con indecisión, como si quisiera volver a acercarlas. Veíame triste en esa mi estúpida actitud. "¡Qué idiota!" me decía mientras veía concluido el beso e inevitable el retorno al mismo. Ella abrió sus bellos ojos, se notaba la confusión de su parte, buscaba la explicación a mi acto con su expresión y su crudo silencio. El tiempo iba mal, empezaban a caer los puntos blancos por toda la calle, ella como siempre se veía tan hermosa, yo haciendo el papel de ridículo empecé a hablar...

Ayer me escribió, en todo lo que me contaba me dio las gracias y me dijo que me seguía amando. Ahora si es buen tiempo, antes no. Quizá y también no lo sea aún, pero no quiero perder la oportunidad, ahora sé que el amor no siempre es todo felicidad, hay momentos de quiebre y es de sabios actuar sutilmente y con comprensión. Siempre la comunicación y la confianza...

Recuerdo muy vagamente lo que le dije.
-Yo te amo, gracias. Pero esto es tan hermoso, tan fuera de este mundo se hace nuestra figura juntos y más yo a tu lado. Siempre he querido esto y ahora que lo tengo, ahora que estás más unida a mí que la propia existencia, pues me da miedo tenerte y luego tener que perderte. Sería inconcebible, una mala jugada a la que no quiero arriesgarme.
Si voy a perderte alguna vez después de haber saboreado la felicidad junto a ti, pues prefiero no haberte conocido, para así nunca añorar lo mejor de mi vida... tu ser por completo.
Ella se quedó callada, estaba confundida, luego me lanzó una cachetada en la mejilla y expresó:
-Yo no soy nada si tú no estás conmigo, no pienses en dejarme sin siquiera saber lo que podría pasarnos.
-Tu silencio habitual, lo que yo no quiero escuchar es la esperanza, soy inmaduro, al menos me siento así ahora. No voy a perderte, sabes. Nunca lo haré, tampoco te tendré, me da miedo el hacerte daño, aveces ni yo mismo me conozco. ¿Cómo no cometer el error que cometió el anterior contigo? ¿cómo asegurarme que no te perderé?
-...
-...
-Pues no sé, yo te amo y eso, al igual que tú, es lo único que me mantiene de pie, lo único que tengo en claro ahora que se nos afronta una tormenta de la cuál tú no estás dispuesto a continuar a mi lado.
-Yo sí, pero tengo miedo.
-¿y crees que yo no?
La noche, los rostros empapados por las gotas que nos acariciaban y hacían muy triste lo que en un principio parecía lleno de felicidad y armonía, esta vez no había comunicación. Ella se fue diciendo mientras corría: "Me tengo que ir, mi madre me va a matar, pero no creo que lo haga más que como lo haz hecho tú" Yo me quedé parado, sintiendo la lluvia mojar todos los rincones de mi ser, ya no había nada que importase, era una mala decisión, pero fue mía, al menos tuve un último beso, algo muy tonto, pero que me podría mantener vivo quizá hasta olvidarla, cosa que creía imposible.

Su carta manifestaba que el sentimiento que me tenia lo había guardado como el tesoro más grande del mundo, nadie podía cambiarlo ni entenderlo y ella se llenaba de amor al saber que todavía amaba a la persona que le demostró todo cuanto pudo sobre el amor y al final se alejó por pensar que no lo hizo bien. "Yo sé que estabas confundido, sabes aún no tengo una respuesta a tu pregunta, pero he comprendido que la relación es de dos y no sólo uno. Tú piensas todo eso, y quizá me podrías perder, pero yo estaré contigo en cada momento, apoyándote y dándote ánimos para que sigas en las buenas cosas y no te pierdas, pues yo no te quiero perder"

Ser feliz y aunque la vida no sonría, pues lo malos momentos también los paso con ella y eso hace que lo superemos todo.
La amo tanto como para poder estar seguro de ello.

Entradas populares