Ya estás tan lejos...

Después cayó la noche, aún seguía sentado en el banco de nuestra tarde, tomé el último cigarro de la cajetilla de Kent que guardaba desde algunas semanas atrás y lo encendí... "La tarde muere callada sin ti", susurré mientras me levantaba y empezaba a caminar. La noche en esta pequeña ciudad comenzaba a tener vida, las personas se reunían en sus grupos, la discriminación hacia los "diferentes" comenzaba a manifestarse de forma tácita y común en todos, mis labios pronunciaban tu nombre como disco romántico rayado, mis ojos comenzaban a nublarse... "Maldito humo de cigarro, irritas tanto mis ojos que me haces llorar", decía para poder engañarme, pero ya no era lo mismo, tú no estabas y todo fruto de inspiración que salía de mí era en vano y sin sentido. Todo es tan diferente ahora que ya no estás que no sé a dónde ir ni por dónde empezar, no sé a dónde mirar pues a la única persona que pretendía encontrar al salir de casa y al dejar mi antisocialismo innato era a ti, ahora tan aferrado a tu esencia y sin poderte hallar me siento perdido y vacío, me siento distinto...
La gente no nota que ya no estás, todos actuan tan normal...
Las primeras gotas de una noche de agosto empiezan a caer, yo tan sólo sigo creyendo que sin ti nada es igual, nada puede ser...

Viernes, 10 de agosto del 2007, Cuando una carta y una vela deciden mi destino...

Entradas populares