En el cielo está lloviendo y el agua tiene sabor a tus besos...
"El Hombre es el único animal que se sonroja. O que necesita hacerlo."
Mark Twain - Following the Equator
Recuerdo haberte besado, me gustó tanto sentir tus labios que el beso me pareció muy poco y me llenó de miedos, entonces te abracé muy fuerte y al final te volví a besar. Nos besamos tanto que creí que el amarte sólo debía basarse en besos correspondidos y en palabras calladas por tus labios, todo beso fue tan intenso y maravilloso que quise robarme algunos para sentirlos por la noche, para poder despertar en un mañana proveniente de tu ayer, para poder abrir los ojos y entender que todo tuvo un propósito al verte otra vez...
Recuerdo que ayer me besaste, no entiendo muy bien porque lo hiciste, quizá fue porque te daba rabia que él te haya engañado que encontraste en mí una forma de venganza, o tal vez fue que estabas tan dolida que hallaste en mí un refugio de confusión ajena y lejana que me besaste pensando que yo era él. Lo cierto es que fue un beso impulsado por el alcohol, ese alcohol que alguna vez me hizo decirte "Te amo", no porque no sea verdad sino porque me dio fuerzas que de sobrio no tenía por estar con conciencia, porque entendía que estabas con alguien más... Fue un beso de momento nada más, aunque aveces pienso que quizá fue de verdad, un beso con seguridad de querer besar...
Ayer en la noche nos besamos y hoy por la tarde nos vimos, supongo que debimos de hablar de lo ocurrido, darnos alguna explicación, pero no, sólo te vi y cruzaste como si no me hubieras visto, me quedé parado un rato, mis latidos empezaron a acelerarse, mis manos estaban jugando entre ellas, mi vista no dejaba de ver como te marchabas, después de que dieras unos pasos volteaste hacia mí y al vernos los dos nos sonrojamos...
El ocaso está muy triste, En el horizonte el sol se pierde con sus últimos rayos de luz entre los cerros, en el cielo la lluvia empieza a caer. Más allá de esta calle, a lo lejos, en alguna parte de esta ciudad tú debes de estar callada y pensativa, soñadora y confusa, aquí eres tan parte de mí que te recuerdo, ¿por qué lloras? no tienes que responder porque bien sé que fui yo quien invocó esta tormenta.
Nunca fueron buenos momentos las despedidas, no soy bueno para esas cosas, tan sólo quisiera omitirlas porque me van muy mal. Hoy pasó lo mismo, una mala despedida, pero creo que esta vez tuviste que ver mucho con eso...