Aquellas hojas en el suelo - AUN SIGUE VICTORIOSO
Se había envuelto en otro lío más, siempre tratando de presumir ahora estaba enfrascado en una situación comprometedora y dentro de su mente consideraba muy en serio la posibilidad de rendirse y delatarse como un completo ignorante, total no se nace aprendiendo, decía para no pensar en la vergüenza de ver caer su imagen por cual había invertido bastante tiempo y palabras demás como para poder presumir o bloquear el paso a algún posible adversario, jactándose de sus victorias y de no poder encontrar un digno rival que pudiera superar su intelecto, sólo hubo uno que le hizo sudar la gota gorda y casi gana, si no hubiese sido por la persistencia que lo caracterizaba, aunque aquella lucha fue especial y diferente de cualquier otra, al final la amistad se impuso y pudieron compartir conocimiento del cual Miguel nunca tuvo idea, seguro si Ricardo se hubiese enterado que había perdido contra alguien que sabía muy poco de la materia habría explotado en una depresión antisocial, pero nunca sucedió y Miguel tampoco hizo mayor comentario pues su personalidad se basaba de eso, de poder infundir el miedo a las personas puesto que nadie podía saber a ciencia cierta de cual era todo su conocimiento, dándole la fama de misterioso e impredecible, aunque tampoco quiso profundizar puesto que no quería quedar en ridículo por su desinformación habiendo ya ganado. Pero la verdad era que él sólo sabía anticiparse a los actos y replantear las preguntas haciéndolas más personales con una conexión íntima que llegaban a confundir a sus adversarios, usaba mucho la lógica y pese a su poca dominación en los temas y léxico pobre dejaba satisfecho a sus cuestionadores, aunque casi nunca era rivalidades de preguntas e intelecto, más eran ideas filosóficas y visiones de mundo, por eso lo de Ricardo fue como una leyenda de la cual el tenía un gran recuerdo de triunfante.
Había llegado a la casa de los Campos, indeciso, con un poco de conciencia de entender que no sabía nada de su adversario – en sí nunca lo fueron, pero el tomaba cada reto como algo de vida o muerte y a cada retador (de contiendas simples, justas o dificultosas) como un enemigo más a vencer y dejar en ridículo, aunque igual siempre sereno y sin presumir de aquella victoria silenciosa dentro de su ser, nunca humillaba a nadie, siempre respetaba- entró a aquel local, su cuerpo le temblaba, sus manos sudaban y su voz se rompía con cada soplido de viento que pudiera haber. Se acercó donde Marco […]
El tiempo se pasmó de tanta tranquilidad, la rutina se hizo única y aquellas noches se convirtieron en excusas sociales para poder charlar y planear alguna táctica contra el rival. Miguel había encontrado a alguien similar a el, que perseguía aquel sueño iluso y utópico, del cual los demás se burlaban y creían que era propio de la inmadurez de la adolescencia, no te preocupes, ni creas poder todo lo que imaginas, limítate a tu realidad y deja de soñar, decían con el fin de cortarle las alas, pero aquellas palabras nunca le hicieron cambiar de pensamiento ni rehusar a sus sueños y esta vez tenia un compañero con el cual podía fortalecer aquel deseo de querer lograrlo. El camino que les tocaba seguir era difícil, el ingenio y la creatividad tuvieron que ir mucho de la mano para poder materializar aquellas ideas, tuvieron que hacer muchas pruebas y ver los resultados que al principio sacaban de casillas y desanimaban a cualquier fanático, pero ellos no estaban hechos por el mismo artista que los demás así que pudieron soportarlo y crear aun nuevas posibilidades para mejorar sus resultados. Así pasaron 2 largos meses donde cada vez la noche parecía parte del día activo y mejor excusa para poder fumar mientras el frío del exterior se colaba por la ventana y la puerta de metal haciéndoles tiritar y beber un poco mas del café que poco a poco se hacia helado.
Tenían que ofrecer su material y para entonces ya habían hechos un gran circulo de contactos con los cuales ya se habían comprometido a empezar puesto que todos se quedaban convencidos de que era una nueva idea rentable y que haría crecer sus negocios de una forma rápida y seguro. Todo hubiese sido así de no ser que aún existía aquel rival que todo este tiempo se había mantenido a la sombra, apartado y sigiloso, esperando a un momento para poder atacar y dejarlos otra vez en cero.
Martín era aquel tipo que con gran éxito pudo infundir sus nuevas ideas en el mercado y ser aceptado a tal punto de cobrar, por algo a lo que sus competidores ofrecían de una manera gratuita, y crecer de manera rápida y abismal que dejó atrás a todos los que le hacían pelea en el negocio. Su dominio había crecido y Miguel hubiese seguido aferrado a esa idea de apoyarlo si de su mente, como por forma de pasar en alto, se hubiera omitido aquella imagen de cómo en una tarde se sembraba la semilla de la rivalidad cuando su amigo se hacía uno más en la lista de rivales a vencer, aquella arrogancia en las palabras de Martín y el desprecio de creerse superior a él, desde aquel día todo empezó a cambiar, empezó a trabajar a solas y conseguir algunos avances hasta el punto de quizá poder destrozar a su rival en menos de una semana, pero algo le impidió, aquella tarde conoció a Marco, en una de esas reuniones que nunca terminan concluyendo a algo especifico y todos llegan a inclinarse por el deseo de un salud y algunas botellas más. Cuando conoció la propuesta de aquel sujeto no tuvo mejor opción que aceptarlo puesto que era la mejor recompensa que podía obtener, arruinar a su humillador y humillarlo con su progreso.
Miguel intento entonces actuar de la manera limpia, armo el producto, las nuevas tendencias y se las presento al publico. La acogida fue inmediata, muchos se interesaban en comprar aquel servicio y hasta pagar por adelantado, algunas señoras pedían numero de celular y preguntaban por cuanto tiempo iban a quedarse en la ciudad para poder contactarlos lo antes posible. ¿Somos extranjeros? Ni siquiera parecemos de la capital, decían y reían al ver que estaban ascendiendo demasiado rápido y siendo respetados por la gente. Esto es lo mejor y muy pronto nos veremos en la cúspide. Fueron prósperos durante unas semanas…
[…]
“Es que el tiempo debe de continuar y no podemos dejar de lado las emociones, es que yo me vuelvo cada vez más loco y trato de retenerte con mi mirada, esparcida por todo este antro donde nuestras pasiones dejan de vivir en nuestras mentes y colapsan en la sutil idea de pensar que somos un completo error, pues nos vemos equívocos e inmersos en algo a lo que nuestra línea frontal no puede aceptar. ¿Acaso no llegas a asimilar que todos los momentos que son míos y te pertenecen me atormentan? ¿Qué tus palabras y mis suspiros se lamentan en una situación inesperada cada vez que volteo la mirada y logro ver a aquel amigo que si supo darme la mano? Y me siento a morir pues yo nunca quise estas situaciones y ahora, como aferrado al hecho de no estar despierto y esquivar la luz del amanecer, me ensaño en seguir con este sueño donde en cada esquina se notan remarcadas las palabras que alguna vez intentaste pronunciar para disimular que esto, al igual que a mí, como cuando suelo mentir, no te afecta en lo absoluto. Y nos conocemos como para dejarlo pasar y no ser importantes entre nosotros, pues nuestra crueldad es la forma de amar que nos une y no nos deja respirar ni escapar. Tanto ya quisiera pertenecerte y estar entre tus labios pero bien conocemos el camino, que desde hoy y eternamente apartados estaremos, al menos por un tiempo y para siempre.
Pues es la lluvia quien debe de decirnos algo hoy… junto al árbol que siempre te escuchó, en esta colina donde alguna vez miramos las estrellas y me robaste un beso con la única intención de sentirte amada por primera vez… Ceder y perder”
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Se cuenta un rumor sobre alguien que alguna vez floreció, vio sus sueños realizados, y al ver la niebla desaparecida, sobre un abismo se encontró…
Su vida destrozada… y en su alma queda intacta, como para poder reconocerse, aquella sublime imagen de hombre enamorado, del que, aunque no gane, sabe perder y se siente victorioso.