Aquellas hojas en el suelo - YO ESTOY BIEN SIN INTENTAR

He vuelto a la desesperación de desear tus besos, y todo lo que pensaba que era se derrumba. ¿He cambiado en algo? sólo la sensación de movimiento y resignación invade todo mi cuerpo, es por ti y no me deja pensar bien, y tú afuera, en la calle, insinuante como siempre y me pregunto si es que predijiste esto desde el momento en que me hablaste de forma extraña, como cuando se aman.
Y vuelvo a ser el de antes, con todos mis problemas no intento buscar una solución a lo que eres tú, sino perderme en la extraña satisfacción (aunque dolorosa y hasta a veces frustrante) que el amarte produce. Mi inspiración resurge otra vez y mis ganas de miedo y nerviosismo se hacen notorios al hablarte las pocas veces que tenemos oportunidad; la impaciencia es la que abunda en este febril agujero donde nuestras prohibiciones se hacen posibles, mientras nuestras mentes juegan a ser maestras de lo inevitable y le acompaña el coro meloso que tus labios producen cuando se acarician con los míos, viviendo en esa efímera realidad subyugada al deseo de ser libre y volar para surcar las estrellas, en medio de la nada donde juramos vivir para hacer el nuevo mundo de nuestra vana existencia… Sé que contigo hasta lo más imposible se convierte en amor frustrante y lleno de esa sensación de eternidad en mis ojos te recuerdo con las más agradables imágenes, cambiando, alterando nuestras intenciones para conservar en mí aquella pureza de ingenuidad con la que cada noche, entre palabras de niño perdido, te invoco para que me protejas de estos males, pues en mis deseos eres perfección inigualada, gran amor descontrolado que me llena de esa sensación de amarte, haciéndome sonreír cada vez que las cosas estén mal, dándome el calor en esos días lluviosos que para ahora se han vuelto muy constantes porque poco a poco te voy perdiendo, o mejor dicho voy olvidándote y me doy cuenta de que ya no estás aquí para que puedas defenderte del paso del tiempo que deteriora mi cordura. Pero esto es sólo un juego dentro de mi cerebro descomunal, tan sólo porque tú me haces sentir que cada vez que te puedo crear como máxima inspiración gracias a que estos hechos confunden nuestras situaciones como posibles definiciones para poder comenzar algo, pero yo no me atrevo a dar un primer paso, estás acá dentro para seguir siendo aquella dama que nunca me podrá herir ni en sus más viles intenciones de maldad y destrucción masiva de mi ser, pues en estos rincones de maravillas eres la reina y la más bella de todas mis creaciones o tal vez soy yo quien ha sido parte de esta gran obra que llamas AMOR… Quisiera ser tu amor más que nunca, pero ya sabes como soy, no puedo ni quiero perder, que me hieran ya no podría soportarlo… No intentar, como el lema que sucede una primera vez después de verte partir, alejada de mí sin remedio, esa no es la forma, no quiero perderte por eso no creo que sea el momento, es más, no creo que sea yo quien deba decirlo.
Sorprendes mi mundo con tus expresiones, das giros entre las tormentas más ruidosas y me llamas entre gritos “¡Ven amor, hay que mojarnos!” y yo me sonrojo, empiezo a temblar, tú tan sólo gozas de aquel evento desprendido de nuestras facetas de observador y te sientes rechazada, pero disimulas. “¡¿No vas a venir?!” Y me lleno de ganas de poder seguirte, de también ser libre y demostrarte que a tu lado las cosas más imposibles en mí se demuestran tales como son, en su forma bruta, llena de esas cosas imperfectas y me ayudas a tallarlo poco a poco, dándole esa forma de tu vida, cubriéndola de la magia de tus labios y tus besos, de la esencia de tus miradas, perfumándola con nuestras onzas de amor.
Un momento, un silencio para tal disconformidad, pues la circunstancia me hace anhelar y pensar en cosas que no son, yo sé que esas actitudes son la expresión de tu forma de ser y no hay nada más que ver en ellas, pero yo puedo ver hasta lo que no es… Y hoy amanecí con esas ganas de besarte y confesarte que te amo, de irnos al lugar especial donde podría recitarte el poema que te encanta y hacerte entender que la vida contigo ha sido diferente, cambiando para bien, viviendo de lo común y dejar de pensar en complicadas situaciones especiales… podrían pasar, pero mejor mostrarse tal y como uno es: imperfecto, para poder ayudarnos en este camino tan alineado que veremos si siempre vamos cogidos de la mano, pero muy bien sé que quedaré en esa intención, pues esta sensación con la que he amanecido es la misma de ayer y seguirá siendo así, pues no podré demostrarte mi amor a menos que tú quieras que lo haga, a menos que dejes de ser feliz, mientras sigas con él yo nada podré hacer… Espero que un día llegue el momento… Si ahora callo, lo siento… pues no encuentro la forma, aquella pureza dentro de ti que me haga cambiar… tú bien sabes… perderte nunca más… tenerte nunca más… seguro y es así.

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