La vida sin Luna - Cuando recuerdo un 17
Te creo detrás de mis sueños, donde toda pasión es concebible, donde tus manos acarician las mias y tus deseos se pierden en mis besos, compartiendo mis anhelos y las ganas de hacernos felices, de entregarnos con verdades y sentimientos puramente definidos en la lucidez del corazón.
-Me gusta estar contigo.
-A mí también, nunca me dejes otra vez por favor.
Te imagino dentro de mí a cada instante, alborotando todos mis sentidos, haciéndome reír con tu elocuencia, con esa mirada que mata todo tipo de tristeza, creando miles de sonrisas que con gusto te las regalo, así como te regalo mi amor incondicional, ese que juramos hace mucho y que con el tiempo he ido perfeccionando e intensificando, ese que ha madurado a tu lado, cuando me coges de la mano y entiendo que podemos superar cualquier problema, siempre juntos, por siempre juntos.
-¿Me llevas a casa?
-A cualquier lugar del universo iría siempre que fuera contigo.
Te pienso cuando voy bien, cuando voy mal, cuando me faltan ganas y creo que no puedo más, cuando miro al cielo en busca de las hermosas figuras que las nubes crean ante mis ojos espectantes, llenos de ilusión por tus momentos. Te pienso cuando voy a casa, cuando me quedo en un bar, cuando de noches, no todas, voy al parque que solíamos visitar de jóvenes y me siento a observar las estrellas mientras me fumo un cigarro y me pierdo en la gran bola de cristal que antes era la luna en tus ojos, que ahora eres tú como diosa, como una luz de oscuridad que ilumina mi camino y tiende a llevarme hacia el bien.
-¿Cuál será el límite? ¿Sabes?
-No sé, pero lo eterno es amarte.
Te escribo algunas veces, cuando suele ser de noche, cuando logro recordarte, cuando por momentos me invades eterna de esa sensación de amor perdido, de esas ganas de llorar y de reír, de no saber expresar lo que me haces sentir, ahí suelo pertenecerte más que siempre y te vuelves ave del cielo, de lo bello, de lo mágico, te vuelves efecto de pasión en mí, te vuelves arranque de colera, inicio de locura si puedo recordar con claridad la trágica noche de un lunes 17 de octubre que me exijo a olvidar muchas veces porque aún no lo he superado y no tengo las fuerzas para afrontarlo, tú sabes que sin ti no hay manera de hacerlo. Qué difícil que hayas tenido que partir a donde ahora estás y no te es posible regresar... Luna de mis amores, luna de mi vida, luna de mi todo. Luna yo te amo... Luluna yo te extraño, yo te necesito.
-... -Ninguna expresión.
Yo a lo lejos llorando y observándote.
-Ya es de noche y hace mucho frío, vuelve a mí en sueños si te es posible, porque ahí todo es eterno, ahí tú eres mi diosa. Te amo, siempre te amo.
-Me gusta estar contigo.
-A mí también, nunca me dejes otra vez por favor.
Te imagino dentro de mí a cada instante, alborotando todos mis sentidos, haciéndome reír con tu elocuencia, con esa mirada que mata todo tipo de tristeza, creando miles de sonrisas que con gusto te las regalo, así como te regalo mi amor incondicional, ese que juramos hace mucho y que con el tiempo he ido perfeccionando e intensificando, ese que ha madurado a tu lado, cuando me coges de la mano y entiendo que podemos superar cualquier problema, siempre juntos, por siempre juntos.
-¿Me llevas a casa?
-A cualquier lugar del universo iría siempre que fuera contigo.
Te pienso cuando voy bien, cuando voy mal, cuando me faltan ganas y creo que no puedo más, cuando miro al cielo en busca de las hermosas figuras que las nubes crean ante mis ojos espectantes, llenos de ilusión por tus momentos. Te pienso cuando voy a casa, cuando me quedo en un bar, cuando de noches, no todas, voy al parque que solíamos visitar de jóvenes y me siento a observar las estrellas mientras me fumo un cigarro y me pierdo en la gran bola de cristal que antes era la luna en tus ojos, que ahora eres tú como diosa, como una luz de oscuridad que ilumina mi camino y tiende a llevarme hacia el bien.
-¿Cuál será el límite? ¿Sabes?
-No sé, pero lo eterno es amarte.
Te escribo algunas veces, cuando suele ser de noche, cuando logro recordarte, cuando por momentos me invades eterna de esa sensación de amor perdido, de esas ganas de llorar y de reír, de no saber expresar lo que me haces sentir, ahí suelo pertenecerte más que siempre y te vuelves ave del cielo, de lo bello, de lo mágico, te vuelves efecto de pasión en mí, te vuelves arranque de colera, inicio de locura si puedo recordar con claridad la trágica noche de un lunes 17 de octubre que me exijo a olvidar muchas veces porque aún no lo he superado y no tengo las fuerzas para afrontarlo, tú sabes que sin ti no hay manera de hacerlo. Qué difícil que hayas tenido que partir a donde ahora estás y no te es posible regresar... Luna de mis amores, luna de mi vida, luna de mi todo. Luna yo te amo... Luluna yo te extraño, yo te necesito.
-... -Ninguna expresión.
Yo a lo lejos llorando y observándote.
-Ya es de noche y hace mucho frío, vuelve a mí en sueños si te es posible, porque ahí todo es eterno, ahí tú eres mi diosa. Te amo, siempre te amo.