Campañaz - Amar... de no ser amado
De las noches más calladas
Sobre dedos que me señalan un No cuando el bullicio me comprende que es un Sí, de pronto el ruido penetrante sobre 4 horas distantes, sobre una copa de vino que juramos beber, sobre esos carteles pintados de color rojo que demostraban que contigo podría hacer cualquier cosa que me pidieses pero que nunca pudimos pintar, ni abrazar... Ahora recuerdo aquel último abrazo que fue el primero que nos dimos, tan eterno, tan efímero. De estos oscuros inicios de mis frías noches, cuando mis rojos atarcederes mueren, cuando mi día amarillo termina, cuando con ello la falsa decisión de no aceptarlo se me viene a la cabeza en forma de ilusión vestida de mujer: "Tú", y la ráfaga de viento que me hace recordar que me debo de volver a engañar me hipnotiza con ese trago que adormece mis sentidos, que me hace imaginarla entre estas paredes como la más angelical figura, llenándome de inspiración mientras le escribo, cogiendo cada gota de sudor y acrecentándome de valor, o tal vez es el alcohol quién me hace coger confianza, pero lo cierto es que la miro y mis palabras salen solas como adornando su belleza: "Te quiero".
Cuando llegue el momento de perder, como ahora que no toca sonreír, cuando siento que no debo de ganar, como ahora que ya no estás aquí, dime si no tengo que mirar atrás, pues allá sólo encuentro dolor y eso ha llegado a consumirme y a gustarme, dime si debo de mirar hacia delante, donde pueda sonreír al ver la luz de felicidad, pues aunque no lo creas eso es mucho más agobiante porque ya la claridad se a puesto delante de mis ojos y la cordura sabe que ahora debe de surgir y predeterminar, la razón por fin se ha convencido de que tiene la razón y los sentimientos saben bien que ya no pueden dejar de sufrir pues es muy obvio que no volveré a sentirte, a tenerte. ¿Qué claridad asoma a mi ventana en forma de la hiel muerte?
Sólo llega a caer esa última gota y con ello la gélida sensación de que tus recuerdos atormentarán mis noches o tal vez sea la loca idea de que esta oscuridad es muy fría porque faltas tú o faltan algunos cigarros que me hagan pensar en alguna forma de supervivencia que me distraiga de tu esencia. Y te veo llegar vestida con aquel traje preparado para los colapsos, recordando las peleas que siempre concluían con un te quiero descuidado o un beso robado, con algunos pañuelos en las noches porque aquella historia fue la más deprimente de este mundo por la sencilla razón de ver que aquel pasado ya nunca volverá y mi sufrimiento me confunde mucho más dudando si fue cierto o tan solo un sueño que siempre quisiera revivir estas noches pero no puedo porque las lágrimas se derraman sin parar por no querer afrontar la verdad de ver que todo fue una mentira, de matarte sin comprender porque tu luz nunca me guió hacia la salvación. Cuando tocas a mi puerta con esas tres palabras que destrozan las mentiras, cuando simplemente callas porque ya no hay nada que ocultar ni que decir y en las flores que se mueven por el viento, nosotros en aquella balanza recordando viejos tiempos, mirando a tus compañeras: las estrellas. Dime si podría comprender que los días sin ti se podrían convertir en una sonrisa y esperanza, pues dentro de mí tan sólo queda el profundo deseo de querer terminar esta vida, de tratar de descansar, ya quisiera que toques a mi puerta una vez más, que seas quien me vuelve a decir con los ojos llorosos aquella tarde de nuestra última pelea: "No quiero perderte, tan simple como que te amo es que te dejo de amar y no quiero una vida sin ti.", pero son tan sólo sueños como el haberte conocido porque tus tres últimas palabras aquella última noche de despedida tan sólo atinaron a decirme que ya no hay nada por lo que se deba de luchar: "No te amo.", o tal vez si, pero creo que esa pelea por ti ya no me toca a mí, sino a aquel hombre que conquistó tu corazón mientras la soledad me llenaba de dolor.
Te recitaré las últimas poesías de mi vida, pues en ti guardo una pureza jamás igualada en esta vida, pues contigo aprendí a sonreír no sólo por amabilidad o por exigencia. Ya sé que mi corazón esta destrozado y mis ojos no pueden distinguir un mañana, tan sólo son la ilusión y la inercia quienes me hacen continuar en este pedregoso camino, esperando encender mi habitación con esa oscuridad amarilla mientras mis ojos se hagan un río de felicidad y mis labios se sientan al fin libres por querer gritarte que te amo... Sé que eso ahora es más imposible que nunca pero eres tú quien me hace sentirme lleno de dolor cuando te extraño y lleno de amor cuando te amo.
La esperanza te ve a ti como mi amor y la espera me llena a mí de estas sonrisas apagadas, pero el camino es difuso y creo poder perderme de esta soledad eterna y poder encontrarte una vez más, para nunca dejarte ir... Si te encuentro nunca te volveré a perder, yo lo sé porque te amo.
Cuando llegue el momento de perder, como ahora que no toca sonreír, cuando siento que no debo de ganar, como ahora que ya no estás aquí, dime si no tengo que mirar atrás, pues allá sólo encuentro dolor y eso ha llegado a consumirme y a gustarme, dime si debo de mirar hacia delante, donde pueda sonreír al ver la luz de felicidad, pues aunque no lo creas eso es mucho más agobiante porque ya la claridad se a puesto delante de mis ojos y la cordura sabe que ahora debe de surgir y predeterminar, la razón por fin se ha convencido de que tiene la razón y los sentimientos saben bien que ya no pueden dejar de sufrir pues es muy obvio que no volveré a sentirte, a tenerte. ¿Qué claridad asoma a mi ventana en forma de la hiel muerte?
Sólo llega a caer esa última gota y con ello la gélida sensación de que tus recuerdos atormentarán mis noches o tal vez sea la loca idea de que esta oscuridad es muy fría porque faltas tú o faltan algunos cigarros que me hagan pensar en alguna forma de supervivencia que me distraiga de tu esencia. Y te veo llegar vestida con aquel traje preparado para los colapsos, recordando las peleas que siempre concluían con un te quiero descuidado o un beso robado, con algunos pañuelos en las noches porque aquella historia fue la más deprimente de este mundo por la sencilla razón de ver que aquel pasado ya nunca volverá y mi sufrimiento me confunde mucho más dudando si fue cierto o tan solo un sueño que siempre quisiera revivir estas noches pero no puedo porque las lágrimas se derraman sin parar por no querer afrontar la verdad de ver que todo fue una mentira, de matarte sin comprender porque tu luz nunca me guió hacia la salvación. Cuando tocas a mi puerta con esas tres palabras que destrozan las mentiras, cuando simplemente callas porque ya no hay nada que ocultar ni que decir y en las flores que se mueven por el viento, nosotros en aquella balanza recordando viejos tiempos, mirando a tus compañeras: las estrellas. Dime si podría comprender que los días sin ti se podrían convertir en una sonrisa y esperanza, pues dentro de mí tan sólo queda el profundo deseo de querer terminar esta vida, de tratar de descansar, ya quisiera que toques a mi puerta una vez más, que seas quien me vuelve a decir con los ojos llorosos aquella tarde de nuestra última pelea: "No quiero perderte, tan simple como que te amo es que te dejo de amar y no quiero una vida sin ti.", pero son tan sólo sueños como el haberte conocido porque tus tres últimas palabras aquella última noche de despedida tan sólo atinaron a decirme que ya no hay nada por lo que se deba de luchar: "No te amo.", o tal vez si, pero creo que esa pelea por ti ya no me toca a mí, sino a aquel hombre que conquistó tu corazón mientras la soledad me llenaba de dolor.
Te recitaré las últimas poesías de mi vida, pues en ti guardo una pureza jamás igualada en esta vida, pues contigo aprendí a sonreír no sólo por amabilidad o por exigencia. Ya sé que mi corazón esta destrozado y mis ojos no pueden distinguir un mañana, tan sólo son la ilusión y la inercia quienes me hacen continuar en este pedregoso camino, esperando encender mi habitación con esa oscuridad amarilla mientras mis ojos se hagan un río de felicidad y mis labios se sientan al fin libres por querer gritarte que te amo... Sé que eso ahora es más imposible que nunca pero eres tú quien me hace sentirme lleno de dolor cuando te extraño y lleno de amor cuando te amo.
La esperanza te ve a ti como mi amor y la espera me llena a mí de estas sonrisas apagadas, pero el camino es difuso y creo poder perderme de esta soledad eterna y poder encontrarte una vez más, para nunca dejarte ir... Si te encuentro nunca te volveré a perder, yo lo sé porque te amo.
Te amo por amor y no por odio,
te quiero en mi rincón y sin temores.
Te susurro al oido y muy despacio
que yo te amaré aunque no quieras,
que tú me perderás si lo deseas,
mas yo nunca lo haré pues yo te amo...
te quiero en mi rincón y sin temores.
Te susurro al oido y muy despacio
que yo te amaré aunque no quieras,
que tú me perderás si lo deseas,
mas yo nunca lo haré pues yo te amo...