Para ti...
Una cosa no te digo...
Y miles de voces rompiendo mis sentidos...
yo deseando tus labios y tú, matando mis besos.
Entre dilemas opuestos de mundos tan cercanos por distancia y tan separados por sentimientos, entre la luz intermitente que me hace crear tu silueta en el vacío de esta habitación...Y miles de voces rompiendo mis sentidos...
yo deseando tus labios y tú, matando mis besos.
¿Que quién soy? No lo sé, pero tú eres mi creadora, la musa inspiradora. Eres la razón que le quita explicación a mi razón y a mi cordura, dejándome ser cada vez un poquito más de ti, perteneciéndote a cada instante ¡Tal vez eso sea, algo a lo que tú le das sentido! Mas, dime porqué dejaste de emanar tu sabiduría en mí, porqué estoy abandonado a mi suerte si aún no distingo entre el bien que tú me has dado y este mundo lleno de dolor y de crueldad.
"La vida debe de seguir," me dijiste, y yo, con mis pasos acortados por aquel camino desolado e incierto que me tocó recorrer, mientras de mi nublada vista tu figura se desvanece por entre la lejanía de la alameda, me sientía más confuso que nunca. Terminé de dar los últimos pasos hacia el banco más cercano y me senté con la cabeza abajo y la mirada perdida entre mis pensamientos. Pronto las ideas dentro de mí se desligaron de la base de toda lógica y se sumergieron en una crisis existencialista masiva que parecía duraría por siempre.
Con el paso del tiempo, la razón, acompañadas por mis pensamientos, ideas e ideales, alzaron vuelo y se marcharon huyendo de la única duda que se quedó en mi interior. Pronto me descubri solo, solo y envuelto de un silencio eterno, casi congelante. Sin nada, sin nadie. Aquella, tu voz reflexiva, madura y sutil, que aunque aveces no tenía razón, siempre era absoluta, no se encontraba más conmigo. Se había marchado sin darme tiempo a despedidas, sin darme consejos ni pistas de cómo o qué hacer para seguir.
Como olvidado, como echado a mi mala suerte, me levanté y, dando algunos pasos, me hallé recorriendo aquel camino de vuelta a casa solo, realmente solo. Sin nada, sin nadie, sin una voz que le de sentido a mi existencia.
¿Quién soy? Me pregunto a mí mismo, ¿Algo de mí? Un simple hombre abandonado, aferrado a la borrosa idea de tu ser que en mí se mantiene... ¿Volveremos a estar juntos? Eso es lo que más deseo. Quisiera despertar de este sueño para poder soportar este mundo y poder seguir. Puedo vivir sin ti, pero yo te necesito.
Para ti, mi yo interior.
PD. Trae sanguchito cuando vuelvas... :D
PD. Trae sanguchito cuando vuelvas... :D