Efectos del café
Tenía tu número desde siempre, pero nunca encontré una razon justificable como para poder llamarte y hablar, así que siempre me quedaba con las ganas de hacerlo.
Yo no creía en la idea de que Jair o cualquier persona podría embriagarse con café, hasta que me pasó. No se si sucedió antes o después de que Mercedes cantase, aunque para este momento no vendría mal echarle la culpa a alguien como ella.
Después de unas horas, felices por salirnos del lugar, yo tenía ganas de irme a tomar unos tragos, aunque no me motivaba mucho la idea de que Mijail nos acompañase. Fuimos hasta el final de la calle y luego te vi, o quizás quise verte ahí (no dije que el café embriaga). Estabas bajando con tu prima y otra chica más, pronuncié tu nombre en voz alta pero no escuchaste, entonces decidí llamarte al celular.
Lo demás es historia, fuimos al Sirah y nos encontramos, bebimos y bebimos, luego seguimos bebiendo hasta que por cuestiones planeadas de la vida no me tocó beber contigo. Te miré y te dije lo mucho que me gustabas, tú me seguías hablando del gran problema que Diany tenía pero sabías dentro de ti que eso ya no importaba tanto. Te llevé a un lado de la mesa, y aunque en ese lugar no se podía bailar ni había espacio para hacerlo, cogí tus manos y te besé. Tus labios habían deseado a mi boca tanto tiempo que me correspondiste por un momento, luego sentiste miedo de creer que como siempre nada sea eterno y me soltaste. Pediste disculpas por lo ocurrido y antes de marcharte me dijiste "Quizás existan más lugares donde podamos repetir este baile".
No supe de ti por casi 3 semanas hasta que una tarde, cuando caminaba por la calle, me encontré con un amigo tuyo que me hizo saber la mala noticia, entonces comprendí que lo malo de beber litros de café es que la resaca es tardía y dura mucho tiempo.
"¿Cuál habría sido el lugar en el que pensaste que podíamos bailar?", preguntaba mientras bebía la última taZa de café del día en el bar de Juan, entendiendo definitivamente que no sería la última ni que sería distinto, puesto que ya no estabas para responder aquellas dudas que yo no pude resolver.
Tengo tu número desde siempre y aunque hoy encontré mil razones para llamarte no podré hacerlo nunca más...