Una noche de tormenta

Aveces pienso en las miradas, en las calles triste y los pasillos oscuros, aveces te veo lejos, distante, yo tan sólo con las lágrimas de un pasado que nunca existió y con esas ganas de una historia que invento día tras día cuando te amo.

Sí, hoy es un día gris y grises son las cenizas de mi cigarro.
Sí, ayer nos vimos y mi momento ya no quiere pensar en eso.
Sí, hoy ya no estás y mis ideas de amor se vuelven difusas y tristes.
Sí, duele amarte y duele saber que esto sucede así, que ya te fuiste y que no volverás.

Te recuerdo en esta taza de café, en el cigarro de hace 5 minutos, en la estrella fugaz que acabo de ver. Sí, te recuerdo muchas veces y al recordarte se me viene esa imagen al pensamiento, esa noche de miedos que destrozó mis promesas y esperanzas, las ganas de creer y la sensación de amar, de amarte. Se viene a mi cabeza la idea de odiarte y la forma en que te marchaste, los tragos de más y las salidas apresuradas para no creer que empiezas a verme llorando.
Ayer fuiste distinta, confundiste mis pasiones y resaltaste mis errores, me miraste y tan sólo atinaste a decir que no eras tú y que alguien más te esperaba. Regresaste a esa multitud tuya y yo salí por la puerta grande, me iba y también sabía que ya no volvería, que era una noche sangrienta y que te amaba con locura. Maldita luna, ¿por qué no estás?

Y me duele creer que fue tal y como yo lo voy pensando, me pone triste el pensarte porque tu recuerdo suele impregnar en mí esas ganas de robarte un beso, esa ilógica idea de que eras tú y que te fuiste para no perderte... Cuanto te amo, cuanto duele que todo en mi vida tenga tu esencia, que todo lo que he necesitado de ti sea esa noche... una noche donde tus miradas no encontraron algo en mí para amarme, una noche donde tu prisa era más que desaparecer...

Domingo 29 de Junio del 2008. Cuando todo se basa en la apariencia

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