Campañaz - La necesidad de no querer olvidar - Parte I
Con calma va cogiendo la pluma de la que está hecha, derrama la tinta en el papel con suavidad por medio de la pluma… esta es su herramienta y su terapia. No logrará volver, pero al menos conseguirá seguir…
Tan lejano y tan cerca, extiende las manos con fuerza, la euforia se apodera de su conocimiento. Hace una mueca y con su mirada fija en ese algo, con esa mirada penetrante que mata, ablanda su corazón y gime como cuando pierde y llora como cuando no puede.
Acerca su cara hacia el espejo, su mirada se pierde una vez más, no logra recordar como es que sucedió, acaricia su piel, empieza a entender…
Coges los volantes, le das la mirada a uno tan deprisa como puedas, no hay tiempo que perder puesto que ya no queda más. Tomas el taxi, hubieses preferido ir a pie, pero necesitabas oler bien y no estar tan cansado, “El miedo cansa”, dijiste mientras cerrabas la portezuela y el chofer iniciaba una de sus tantas carreras del día.
El auto paró, la advertencia había sido dada y tú reloj era quién apoyaba a que tal amenaza se cumpla. Entraste a la florería…
No logro ver nada, la sangre encierra mi vista en un pequeño espacio que con mucha delicadeza y cuidado he logrado hacer. “No quiero morir, pero tal parece mi destino. Perdona si no te dije nada, no fue mi intención causarte daño, tal vez y merezca morir pero creo que es mi decisión y no la de ellos”. Las gasas limpiaron mi rostro, las luces cegaron mi visión, los murmullos empezaron a desaparecer, yo mientras moría no podía ser, así que me dejé caer.
”Ésta no es oscuridad más que mi propia confusión”…
En aquel piso abandonado, rincón despedazado, sin nadie en quién confiar
Se avecina a ti esperanza de alguien en quien no confías
¡Notas de precaución! ¡Rumores!... Un sinsabor
Recorre por tus sentidos, ¡el frío abunda!, ¡la noche llama!
Y tan pausada como en su costumbre, hoy no se va. ¡Hoy te abandona!
Y deja una pena en ti, tan profunda como mortal
¿No mueres sino es por mí? ¡No, pero yo muero si tú no estás!
Mil palabras en tu boca, la confusión que no consuela, el tiempo falta,
y dejados sin comprender, llegan a congeniar…
Después… después sólo queda esperar.
Mirando a todos lados como perdidos, sabes todo pero tienes miedo a olvidarlo. Tu primera vez, no pensaste que iba a ser de esta manera, pero deseabas que estuviese ella. Después de tiempo, cuando antes te llamaban, ahora eras tú el que se ofrecía. ¿Volverá aquella madurez, aquella confianza o seguirás con ese miedo?... ¿Por qué fue? “¡No lo recuerdo!”
Se abre, tratas de enfocar tu mirada en alguien conocido, pero no lo consigues, te pones nervioso, las cortinas se separan cada vez más y tú estás al descubierto, tiemblas, pero aprietas las manos para ponerte fuerte, las luces no te dejan ver con claridad. Todas las miradas acosadoras clavadas en ti ¿Qué dirán? No importa esta vez. De pronto lo recuerdas… Ella, todo fue por ella. Pero antes mientras buscabas no la habías encontrado, esperaste que haya cambiado y diste un rápido vistazo, pero sin éxito, no la encontraste. Te la imaginaste y con gran valor, con gran miedo en tu corazón, miedo a que te pase lo que a tu “esperanza desconfiada” le pasó, apretaste los puños, el de la izquierda un poco suave. Deseaste no estar ahí. Quisiste, ya que no podías escapar, que todo saliese bien, al menos que tú voz no se quiebre al momento de empezar… “¡eso no!”.
Avanzaste lentamente, tú mirada perdida, sabías que eso estaba mal así que la dirigiste hacia algo imaginario, como hablándole a una mujer entre el público, que por ratos estaba a la derecha y en otras a la izquierda, de vez en cuando en el centro (no muchas veces puesto que la luz era muy fuerte ahí y no dejaba ver muy bien). Llegaste a la altura de las cortinas, tus amigos no estaban, ¡promesas falsas! Miraste a todos y empezaste…
Te inclinaste, soltaste la rosa en el piso, como haciendo ver que es para ella, pero que no lo recibirá. La entrada estaba bien, el público esperaba como te ibas a desenvolver, actuando de jueces, veían hasta el más mínimo detalle. Miraste al centro, retrocediste dos pasos y medio, luego alzaste la mano, como señalándola y exigiéndole que te escuche…
No vuelve, primera vez y pérdida, todo parece una pesadilla. El sonido del viejo televisor molestando a mis oídos, nada es familiar.
Se siente y muy despacio, no quiero ni moverse, mi cara está vendada, “odio este lugar, no lo soporto”. De pronto se abre la puerta, la dama vestida de negro, el cristal que se aleja, las voces aumentan, yo presa de un pánico incontrolable, empiezo a pronunciar:
-No fue mi intención, no quiero mi juicio, estoy más que cansado, me… me, ¿me voy a morir?
-No es tu vaso de agua el que te ahoga, sal de ahí, no es necesario que hagas un sacrificio. Esto tiene solución, sólo tienes que abrir los ojos y pensarlo, verás que saldrás bien.
-Pero no me has dicho… Respóndeme… Espe… espera, por favor dime…- Mis lágrimas brotan, la sangre pierde su esencia, mi vida se calma, ahora todo es tan diferente, en ese entonces mi cerebro no podía asimilar tal situación.
-Vieja es tu salvación.- El golpe brusco de la puerta me informaba que no había salvación… ¿Hacer algo? ¿Dejarme morir?...
¡¡Escúchame princesa!! Que la lluvia no molesta,
que mi mente está muy cerca del colapso.
Si quieres dar el paso sólo tienes que mirarme,
no tienes que decir nada para darlo.
Escúchame princesa, olvidaré tu último beso,
¡Sólo dame algo de tiempo… sólo eso!
Y cuéntale a otro que la vida te ha maltratado,
que lo nuestro no va bien, que sería mejor dejarlo.
Y date la vuelta que aquí hay tres taxis para dos,
finge que no estás contenta y déjame aquí tirado.
Escucha, escucha y no digas nada
que ya va haciendo frío y en tu casa faltas tú.
Despide a boby de mi parte,
ya me darás los discos cuando tengas ocasión.
No jures que algún día me quisiste,
que nunca me engañaste,
¡pero el tiempo te cansó!
Sólo dame un abrazo y deséame lo mejor
que no me caeré a trozos ni me volaré los sesos.
¡Escúchame princesa!
Dirigiéndose a todos, inclina levemente el cuerpo hacia delante, dice “Gracias” y se retira del escenario mientras algunos aplausos agradecen el espectáculo.
-Muy bien, pero al final te faltó un poco más de fuerza- A él no le parecía así… ahora recordaba que cuando su pareja salió a recitar y se confundió, pues él se puso a ver sus errores y a plantearse soluciones. Luego al ver que ella no solucionaba nada, sólo se agachó y pensó en el desastre que podría cometer él.
”Seguro y a ella también le vinieron críticas”
-Sí, me faltó el aire.
-Podrás hacerlo mejor el próximo año.
-Sí, total es la primera vez- Primera vez para ellos, antes ya lo había hecho y todos lo llamaban para que recitara en los otros colegios… épocas gloriosas, niñez donde todo es mágico.
Se acercó, le dio las felicitaciones, él sólo atinó a regalarle la rosa que había servido en su actuación. Ella se lo agradeció.
Nunca lo hubiese creído, amor de una noche, pero mágico, él recordó como todo sucedió, como cuando ensayaban se burlaba de ella y no deseaba que ganase. Ahora, en ese instante, en esa noche, toda su perspectiva había cambiado y se había enamorado por enésima vez, pero siempre lo hacía de corazón. La miró, contempló su tierna y triste mirada, quiso decirle que no estuviese cabizbaja, pero su miedo le ganaba… “el miedo cansa”. Cerró los ojos, agachó la mirada y empezó a negar, respiró profundamente y le extendió la mano. Ella lo miraba atentamente, con los ojos abiertos, no pudo hacer nada, así que él continuó. Cogió de sus delicadas manos, las apretó con suavidad y la guió hacia un lugar más privado. Regresaron a donde habían practicado. La noche tan oscura, sus estrellas luminosas, la luna llena, cómo hubieses deseado no verla, pero estaba tan presente en el ambiente como su gran amor hacia ella.Se puso en frente, la observó, tosió antes de empezar…
-Te voy a dedicar un poema
-No te entiendo William
-… - Él no pudo expresarse, estaba tan nervioso que dejó que su miedo lo noqueara.Ella agachó la cabeza, parecía incómoda, quiso retirarse pero no quería lastimarlo. Se puso al lado suyo y le dijo, muy melódicamente, tan suave y tan despacio:
-Lo hiciste muy bien, te felicito.
-Tú de igual manera, me gustó…
-No mientas- Le interrumpió. – Yo no lo hice tan bien, siempre me dijiste que no era tan buena, sólo hoy me animaste porque tú también necesitabas oír algo igual, pero ya estamos a mano, me hiciste ver que yo no podría y yo te di fuerzas para que lo lograrás. No tienes por qué devolverme el favor ni nada de eso, todo está saldado, tampoco intentes confundirte, sólo nos hemos ayudado por hoy y no sucederá jamás.
-Lo siento si te traté mal antes, yo no quería hacerlo, sólo que tú interpretabas mal las cosas.
-No importa, eres un gran chico, pero no te confundas, no hay nada acá que no sea más que una relación de amistad que está empezando y eso es bueno, seguro y nos llevaremos bien… Al menos eso espero.
Ella le dio un beso en la mejilla y se retiró, él se quedó estúpido, miró hacia el suelo y se preguntaba con gran euforia” ¿por qué? De pronto, como de la nada salió de aquel lugar y fue en busca de ella. “Un minuto, seguro y la puedo alcanzar”
No entiendo porque avanza, la situación se me ha tornado complicada, estar sin algo que me motive, me quiero morir, pero no siento ganas de hacerlo.
Oye recuérdame no recordarlo, hago todo por perderte y luego no quiero ni dejarte… y es que lo eres todo para mí, mi sentido, mi ilusión, mi gran musa, mi amor, no entiendo mis actos, las cosas que yo hago porque sepas que existo de alguna manera afectan a que te separes de mí, y sabes yo muero si no estás aquí.
Amor, hoy, terminado de golpearme, de sentido hecho mierda, no quiero que entiendas que te odio, es sólo que soy muy inmaduro, mis mentiras “mis dame tiempo” mis errores. Te amo más que a nadie y no deseo perderte, estoy muy arrepentido de lo que pasó y quisiera que me des una oportunidad aunque no la merezca. Desearía poder cambiar todos mis errores por actos bueno y aún ahora estoy dispuesto a remediarlos para que sucedan de la forma en que siempre debió ser. Perdóname por todo lo que te hice, si no lo haces viviré en un tormento por siempre, pero merezco eso y más.Te amo, no lo olvides, aunque estés con alguien más, yo te perdí, quisiera que me digas que no es tarde, pero tú tienes la última palabra. Adiós.
Detente, no huyas, no soy como me he mostrado, pero me muestro ante ti como amante.
No cruza por mi mente el tenerte, pero quisiera conquistarte
No vengo a decirte que te quiero, eso ya lo sabes
Intento hacer la tela de la que tu cuerpo se vestirá
se entregará al mío y envueltos en perdición nos amaremos.
¡¡Oh sí!! Mi cielo yo te quiero.
Y no sé si hice algo malo, mentira si lo sé
pero entre mis palabras, entre un Te quiero
quisiera que me cambies.
Amor que no ves que estoy aquí por ti,
detenme entre tus brazos, dime que me amas y no me pierdas
Recupérame si me has perdido y vuélveme a abrazar
Dime que me amas y no dejes de besarme, pues yo te amo.
Amor, no estás conmigo y aquí en frente, delato lo que yo siento, delata tú lo mismo
y piérdete en lo que tú más quieras
y encuéntrame, pues yo estaré aquí contigo.
Si algún día dejo yo de amarte, conquístame
no quisiera despertar un día y darme cuenta que ya no estás conmigo.
Si algún día dejases de amarme, pues dímelo
no quiero amar si no soy correspondido…
Y mátame si es posible, yo te quiero y no lo olvido…
Empezó a temblar, su rostro sonrojado, le había dedicado un poema, no había nada más que demostrar.
Ella no quiso decir nada y se marchó, él intento seguirla, se detuvo, le puso la mano derecha en su pecho y le dijo “No me sigas por favor”. Él no supo que hacer, ella se fue. La gente lo miraba, él odiaba esas miradas, algunos se reían, otro sólo lo contemplaban. “Que escena más estúpida”, se cogió el rostro, dio algunos pasos hacia la puerta, pero retrocedió, regresó al auditorio, se quedó esperando a que la función terminara, para luego poder marcharse.
Acabado todo regresó a casa.
Se toca la cabeza, ahora entendía todo, había olvidado como es que empezó a conquistar al amor de su vida. Volvió a mirar al espejo, rióse y luego dijo:
”No sé porqué te perdí, pero me doy cuenta de que estás mejor y eso es bueno. Dime tú o cualquiera que fuera, ¿intentar una vez más sabiendo que ya eres feliz, sólo por el simple hecho de que te amo y no vuelvo a sentir si no es contigo? Dime si intentarlo o dejarlo así, estás con él… pues buena suerte”
Y se dio cuenta de lo bueno que era recordar, no lo puso triste, lo deprimió, pero luego se dio cuenta de cómo actuar, si no lo hubiese hecho seguro y seguiría perdido.
Tan lejano y tan cerca, extiende las manos con fuerza, la euforia se apodera de su conocimiento. Hace una mueca y con su mirada fija en ese algo, con esa mirada penetrante que mata, ablanda su corazón y gime como cuando pierde y llora como cuando no puede.
Acerca su cara hacia el espejo, su mirada se pierde una vez más, no logra recordar como es que sucedió, acaricia su piel, empieza a entender…
Coges los volantes, le das la mirada a uno tan deprisa como puedas, no hay tiempo que perder puesto que ya no queda más. Tomas el taxi, hubieses preferido ir a pie, pero necesitabas oler bien y no estar tan cansado, “El miedo cansa”, dijiste mientras cerrabas la portezuela y el chofer iniciaba una de sus tantas carreras del día.
El auto paró, la advertencia había sido dada y tú reloj era quién apoyaba a que tal amenaza se cumpla. Entraste a la florería…
No logro ver nada, la sangre encierra mi vista en un pequeño espacio que con mucha delicadeza y cuidado he logrado hacer. “No quiero morir, pero tal parece mi destino. Perdona si no te dije nada, no fue mi intención causarte daño, tal vez y merezca morir pero creo que es mi decisión y no la de ellos”. Las gasas limpiaron mi rostro, las luces cegaron mi visión, los murmullos empezaron a desaparecer, yo mientras moría no podía ser, así que me dejé caer.
”Ésta no es oscuridad más que mi propia confusión”…
En aquel piso abandonado, rincón despedazado, sin nadie en quién confiar
Se avecina a ti esperanza de alguien en quien no confías
¡Notas de precaución! ¡Rumores!... Un sinsabor
Recorre por tus sentidos, ¡el frío abunda!, ¡la noche llama!
Y tan pausada como en su costumbre, hoy no se va. ¡Hoy te abandona!
Y deja una pena en ti, tan profunda como mortal
¿No mueres sino es por mí? ¡No, pero yo muero si tú no estás!
Mil palabras en tu boca, la confusión que no consuela, el tiempo falta,
y dejados sin comprender, llegan a congeniar…
Después… después sólo queda esperar.
Mirando a todos lados como perdidos, sabes todo pero tienes miedo a olvidarlo. Tu primera vez, no pensaste que iba a ser de esta manera, pero deseabas que estuviese ella. Después de tiempo, cuando antes te llamaban, ahora eras tú el que se ofrecía. ¿Volverá aquella madurez, aquella confianza o seguirás con ese miedo?... ¿Por qué fue? “¡No lo recuerdo!”
Se abre, tratas de enfocar tu mirada en alguien conocido, pero no lo consigues, te pones nervioso, las cortinas se separan cada vez más y tú estás al descubierto, tiemblas, pero aprietas las manos para ponerte fuerte, las luces no te dejan ver con claridad. Todas las miradas acosadoras clavadas en ti ¿Qué dirán? No importa esta vez. De pronto lo recuerdas… Ella, todo fue por ella. Pero antes mientras buscabas no la habías encontrado, esperaste que haya cambiado y diste un rápido vistazo, pero sin éxito, no la encontraste. Te la imaginaste y con gran valor, con gran miedo en tu corazón, miedo a que te pase lo que a tu “esperanza desconfiada” le pasó, apretaste los puños, el de la izquierda un poco suave. Deseaste no estar ahí. Quisiste, ya que no podías escapar, que todo saliese bien, al menos que tú voz no se quiebre al momento de empezar… “¡eso no!”.
Avanzaste lentamente, tú mirada perdida, sabías que eso estaba mal así que la dirigiste hacia algo imaginario, como hablándole a una mujer entre el público, que por ratos estaba a la derecha y en otras a la izquierda, de vez en cuando en el centro (no muchas veces puesto que la luz era muy fuerte ahí y no dejaba ver muy bien). Llegaste a la altura de las cortinas, tus amigos no estaban, ¡promesas falsas! Miraste a todos y empezaste…
Te inclinaste, soltaste la rosa en el piso, como haciendo ver que es para ella, pero que no lo recibirá. La entrada estaba bien, el público esperaba como te ibas a desenvolver, actuando de jueces, veían hasta el más mínimo detalle. Miraste al centro, retrocediste dos pasos y medio, luego alzaste la mano, como señalándola y exigiéndole que te escuche…
No vuelve, primera vez y pérdida, todo parece una pesadilla. El sonido del viejo televisor molestando a mis oídos, nada es familiar.
Se siente y muy despacio, no quiero ni moverse, mi cara está vendada, “odio este lugar, no lo soporto”. De pronto se abre la puerta, la dama vestida de negro, el cristal que se aleja, las voces aumentan, yo presa de un pánico incontrolable, empiezo a pronunciar:
-No fue mi intención, no quiero mi juicio, estoy más que cansado, me… me, ¿me voy a morir?
-No es tu vaso de agua el que te ahoga, sal de ahí, no es necesario que hagas un sacrificio. Esto tiene solución, sólo tienes que abrir los ojos y pensarlo, verás que saldrás bien.
-Pero no me has dicho… Respóndeme… Espe… espera, por favor dime…- Mis lágrimas brotan, la sangre pierde su esencia, mi vida se calma, ahora todo es tan diferente, en ese entonces mi cerebro no podía asimilar tal situación.
-Vieja es tu salvación.- El golpe brusco de la puerta me informaba que no había salvación… ¿Hacer algo? ¿Dejarme morir?...
¡¡Escúchame princesa!! Que la lluvia no molesta,
que mi mente está muy cerca del colapso.
Si quieres dar el paso sólo tienes que mirarme,
no tienes que decir nada para darlo.
Escúchame princesa, olvidaré tu último beso,
¡Sólo dame algo de tiempo… sólo eso!
Y cuéntale a otro que la vida te ha maltratado,
que lo nuestro no va bien, que sería mejor dejarlo.
Y date la vuelta que aquí hay tres taxis para dos,
finge que no estás contenta y déjame aquí tirado.
Escucha, escucha y no digas nada
que ya va haciendo frío y en tu casa faltas tú.
Despide a boby de mi parte,
ya me darás los discos cuando tengas ocasión.
No jures que algún día me quisiste,
que nunca me engañaste,
¡pero el tiempo te cansó!
Sólo dame un abrazo y deséame lo mejor
que no me caeré a trozos ni me volaré los sesos.
¡Escúchame princesa!
Dirigiéndose a todos, inclina levemente el cuerpo hacia delante, dice “Gracias” y se retira del escenario mientras algunos aplausos agradecen el espectáculo.
-Muy bien, pero al final te faltó un poco más de fuerza- A él no le parecía así… ahora recordaba que cuando su pareja salió a recitar y se confundió, pues él se puso a ver sus errores y a plantearse soluciones. Luego al ver que ella no solucionaba nada, sólo se agachó y pensó en el desastre que podría cometer él.
”Seguro y a ella también le vinieron críticas”
-Sí, me faltó el aire.
-Podrás hacerlo mejor el próximo año.
-Sí, total es la primera vez- Primera vez para ellos, antes ya lo había hecho y todos lo llamaban para que recitara en los otros colegios… épocas gloriosas, niñez donde todo es mágico.
Se acercó, le dio las felicitaciones, él sólo atinó a regalarle la rosa que había servido en su actuación. Ella se lo agradeció.
Nunca lo hubiese creído, amor de una noche, pero mágico, él recordó como todo sucedió, como cuando ensayaban se burlaba de ella y no deseaba que ganase. Ahora, en ese instante, en esa noche, toda su perspectiva había cambiado y se había enamorado por enésima vez, pero siempre lo hacía de corazón. La miró, contempló su tierna y triste mirada, quiso decirle que no estuviese cabizbaja, pero su miedo le ganaba… “el miedo cansa”. Cerró los ojos, agachó la mirada y empezó a negar, respiró profundamente y le extendió la mano. Ella lo miraba atentamente, con los ojos abiertos, no pudo hacer nada, así que él continuó. Cogió de sus delicadas manos, las apretó con suavidad y la guió hacia un lugar más privado. Regresaron a donde habían practicado. La noche tan oscura, sus estrellas luminosas, la luna llena, cómo hubieses deseado no verla, pero estaba tan presente en el ambiente como su gran amor hacia ella.Se puso en frente, la observó, tosió antes de empezar…
-Te voy a dedicar un poema
-No te entiendo William
-… - Él no pudo expresarse, estaba tan nervioso que dejó que su miedo lo noqueara.Ella agachó la cabeza, parecía incómoda, quiso retirarse pero no quería lastimarlo. Se puso al lado suyo y le dijo, muy melódicamente, tan suave y tan despacio:
-Lo hiciste muy bien, te felicito.
-Tú de igual manera, me gustó…
-No mientas- Le interrumpió. – Yo no lo hice tan bien, siempre me dijiste que no era tan buena, sólo hoy me animaste porque tú también necesitabas oír algo igual, pero ya estamos a mano, me hiciste ver que yo no podría y yo te di fuerzas para que lo lograrás. No tienes por qué devolverme el favor ni nada de eso, todo está saldado, tampoco intentes confundirte, sólo nos hemos ayudado por hoy y no sucederá jamás.
-Lo siento si te traté mal antes, yo no quería hacerlo, sólo que tú interpretabas mal las cosas.
-No importa, eres un gran chico, pero no te confundas, no hay nada acá que no sea más que una relación de amistad que está empezando y eso es bueno, seguro y nos llevaremos bien… Al menos eso espero.
Ella le dio un beso en la mejilla y se retiró, él se quedó estúpido, miró hacia el suelo y se preguntaba con gran euforia” ¿por qué? De pronto, como de la nada salió de aquel lugar y fue en busca de ella. “Un minuto, seguro y la puedo alcanzar”
No entiendo porque avanza, la situación se me ha tornado complicada, estar sin algo que me motive, me quiero morir, pero no siento ganas de hacerlo.
Oye recuérdame no recordarlo, hago todo por perderte y luego no quiero ni dejarte… y es que lo eres todo para mí, mi sentido, mi ilusión, mi gran musa, mi amor, no entiendo mis actos, las cosas que yo hago porque sepas que existo de alguna manera afectan a que te separes de mí, y sabes yo muero si no estás aquí.
Amor, hoy, terminado de golpearme, de sentido hecho mierda, no quiero que entiendas que te odio, es sólo que soy muy inmaduro, mis mentiras “mis dame tiempo” mis errores. Te amo más que a nadie y no deseo perderte, estoy muy arrepentido de lo que pasó y quisiera que me des una oportunidad aunque no la merezca. Desearía poder cambiar todos mis errores por actos bueno y aún ahora estoy dispuesto a remediarlos para que sucedan de la forma en que siempre debió ser. Perdóname por todo lo que te hice, si no lo haces viviré en un tormento por siempre, pero merezco eso y más.Te amo, no lo olvides, aunque estés con alguien más, yo te perdí, quisiera que me digas que no es tarde, pero tú tienes la última palabra. Adiós.
Detente, no huyas, no soy como me he mostrado, pero me muestro ante ti como amante.
No cruza por mi mente el tenerte, pero quisiera conquistarte
No vengo a decirte que te quiero, eso ya lo sabes
Intento hacer la tela de la que tu cuerpo se vestirá
se entregará al mío y envueltos en perdición nos amaremos.
¡¡Oh sí!! Mi cielo yo te quiero.
Y no sé si hice algo malo, mentira si lo sé
pero entre mis palabras, entre un Te quiero
quisiera que me cambies.
Amor que no ves que estoy aquí por ti,
detenme entre tus brazos, dime que me amas y no me pierdas
Recupérame si me has perdido y vuélveme a abrazar
Dime que me amas y no dejes de besarme, pues yo te amo.
Amor, no estás conmigo y aquí en frente, delato lo que yo siento, delata tú lo mismo
y piérdete en lo que tú más quieras
y encuéntrame, pues yo estaré aquí contigo.
Si algún día dejo yo de amarte, conquístame
no quisiera despertar un día y darme cuenta que ya no estás conmigo.
Si algún día dejases de amarme, pues dímelo
no quiero amar si no soy correspondido…
Y mátame si es posible, yo te quiero y no lo olvido…
Empezó a temblar, su rostro sonrojado, le había dedicado un poema, no había nada más que demostrar.
Ella no quiso decir nada y se marchó, él intento seguirla, se detuvo, le puso la mano derecha en su pecho y le dijo “No me sigas por favor”. Él no supo que hacer, ella se fue. La gente lo miraba, él odiaba esas miradas, algunos se reían, otro sólo lo contemplaban. “Que escena más estúpida”, se cogió el rostro, dio algunos pasos hacia la puerta, pero retrocedió, regresó al auditorio, se quedó esperando a que la función terminara, para luego poder marcharse.
Acabado todo regresó a casa.
Se toca la cabeza, ahora entendía todo, había olvidado como es que empezó a conquistar al amor de su vida. Volvió a mirar al espejo, rióse y luego dijo:
”No sé porqué te perdí, pero me doy cuenta de que estás mejor y eso es bueno. Dime tú o cualquiera que fuera, ¿intentar una vez más sabiendo que ya eres feliz, sólo por el simple hecho de que te amo y no vuelvo a sentir si no es contigo? Dime si intentarlo o dejarlo así, estás con él… pues buena suerte”
Y se dio cuenta de lo bueno que era recordar, no lo puso triste, lo deprimió, pero luego se dio cuenta de cómo actuar, si no lo hubiese hecho seguro y seguiría perdido.