Pensé que volvería estar contigo, pero sólo un infierno verdadero he encontrado.
Ver que el recuerdo muere y tus sentimientos brotan de mi como cuando te amo y eres la única persona en el mundo. Vuelve a mi mente tu fragilidad y la suavidad de tu boca, vuelven los recuerdos de nuestros días felices y yo muero al recordarlo. Pretendo besar tu boca y la barrera vuelve a aparecer congelándote en el tiempo donde nunca más podré herirte.
Muñeca sensual de mis sueños eternos y profundo donde lo somos todos y nada más importa, eterna calidez que brota de tu inmensa sabiduría y ruido extraño que hace explotar mi calma regalándote las caricias de siempre... las caricias de muerte, dime entonces ¿Dónde estás ahora?
Abarca en mi habitación el silencio eterno que acompañará a mi soledad como antes, como cuando fuimos buenos aliados; e intento buscar tus consejos para refugiarme en ti como cuando me sentía confundido y te decía despacito, en voz baja, cerca a tus odios, que necesitaba de tu ser para poder entenderme, que sin ti no valía nada.
Maldita soledad; mi princesa, maldigo lo que sientes, tu recelo, tu arrogancia, tu orgullo, orgullosa como siempre. Dejarme acá sentado en el pedazo de amor que me mantiene vivo; me lo vuelves a recordar, pues ahora estás feliz, ya nunca te tendré.
Y de pronto mi esperanza, y tan pronto como actuo: "Ser imperfecto soy, pues te volveré a conquistar", me lleno de positivismo, marca en mi rostro convicción y seguridad, al mismo tiempo que me quito la máscara de protección y me hundo en depresión... pues ya no estás.
Si por mí debiste de morir, mi huracan te alcanzó y yo muerto de dolor, perdido en mi propio miedo, el perderte, el golpearte, el ya no poder decirte que te amo... más triste cuando empieza el llanto al saber que no podré decirte que me perdones, que fue un error, que no fui yo.
Pues si por esto te tuve que perder; resignado y con dolor, ya no me recuerdas de quién soy...- invade un momento de sobriedad en mi ser y continuo...- Pues no me quiero interponer. Lo acepto, causas dolor en mí, me consumes demasiado, el pensar que te he perdido, que he fallado y ya no quedan oportunidades, con tu amor, aunque infinito, tu ausencia me las ha quitado. ¿y quién más culpable que el ser que te alejó de mi lado? Y maldito estoy, conocí el amor y mi poca hombría disolvióse en que te lastimara y no pudiera controlarme de mis estúpidos actos, hizo que te perdiera, no momentaneamente ni como lección, pues esto es mucho más que eso, esto es realidad, te perdí para siempre y contigo se fueron todos mis errores.
Mujer de mis amores, de mis días grises, de mis días contigo, quiero que sepas, que aunque ya no puedas ni oirme, pues aún te sigo amando. He aprendido la lección, mis erorres no los volveré a cometer, pues con nadie más podré estar si no es contigo. Ahora espero, ya que falta mucho tiempo para nuestro encuentro, al momento de volverte a tener, a sentirte y que me enamores con cada cosa que sólo tú hacías que me volviese loco por ti.
Mi tristeza, toda mi vida estaré triste, ahora me invade una depresión. Amor no sé si podré soportarlo tanto tiempo, es una eternidad el no tenerte, perdóname por haberte causado tanto daño, me quiero morir. Debiste usar el arma cuando era momento, de seguro y no hubiese pasado lo que ahora es mi cruel realidad. Ay amor, hasta al momento de morir me dijiste que me perdonabas, que cuando te recuperaras podríamos hablarlo y salir bien. Cuanto te amo, moriste engañado porque nunca hubo un despertar despues de tu crisis, nunca tuve mi oportunidad. Estoy manchando la hoja, mi letra horrible muestra lo nervioso que estoy, lo mucho que me duele todo esto, las lágrimas sólo me hacen recordar que este sufrimiento no es suficiente como castigo, pero te confieso que aunque me mostré muy rudo antes, ya no puedo más. Te amo y me maldigo; el silencio es horrible, la calle ya no es lo mismo, las miradas... ¡odio las miradas! me señalan como alguien malo y perverso, lo cual tú sabes que nunca fui, ¡me engaño!, tú más que nadie sabes que fui de lo peor, pero te quedaba como esperanza mi amor y por eso te quedaste conmigo... porque te amaba...
Su llanto se hizo cada vez más copioso, perdió la vista, respiraba con poca facilidad, sus gemidos delataban que sufría tanto que no podía guardarse el dolor para sí mismo. Curioso, antes decía que los hombres nunca lloran, pero ahora no le importaba que alguien le dijese niña, esta vez era necesario expulsar lo último que iba a hacer, lo último que iba a demostrar.
Poco a poco su mirada se perdió en lo difuso de su llanto, hizo esfuerzos por vislumbrar el cuadro que estaba en el piso y empezó a recordar...
-¿Quién es ella?
-Estaba en una reunión de trabajo, no seas así,eso me molesta mucho.
-¿Ah sí? y porque le cogías de la mano. Jose, si has dejado de amarme sólo dímelo, no tienes porque engañarme y las...
-¡No te engaño!-Interrumpió, bajó de tono, y muy suavemente la cogió de las manos y le dijo.- yo te amo, no podría engañarte nunca, ni con el pensamiento. No creas lo que los demás te digan, son puras mentiras.
Ella lo miraba, de pronto sus ojos se le nublaron. Miró a Jose, confundida, apretó las mano que sostenían las suyas, luego bajó la mirada y sin poder contener el llanto, apoyó su rostro a su pecho y comenzó a llorar. Él, sin nunca perder, hizo gesto de superioridad, luego la abrazó y le repitió que la amaba. Se quedaron así un buen rato.
Acabado el llanto, con algunos gemidos, separó su rostro del pecho de su amado y lo miró los ojos y le dijo.
-Es que nadie me lo contó, yo te vi.- volvió a llorar. él, la tranquilidad, el que había tenido todo el control, no supo que hacer ni que decir. "Te habrás confundido" "Yo sería incapaz y me conoces" "no inventes, note lastimes más" "No es cierto, si quieres llama a la empresa, te dirán que estuve ahí todo el día". De pronto, al no encontrar excusa buena, comenzó con la agresividad.
-¡Qué! ¿Cuando?- No esperó respuestas, le propinó una cachetada en la mejilla, ella se confundió más, y su llanto sentimental se mezcló con el que causaba el dolor de aquel golpe...
"La pistola" dijo casi sin habla.
Los asaltaron una vez, ella estaba en casa, él aún no llegaba.
Ella miraba al reloj esperando que ya llegase para poder servir la cena que por ser una ocasión especial le había preparado. Entraron cuatro delincuentes y la golpearon hasta que quedó inconsciente, se llevaron las cosas de valor.
Él estaba acompañado, cenando con una mujer en el restaurante de un hotel en el centro. Terminó, hizo el amor con su aventura. Hubiese llegado a tiempo, si no fuese porque quiso encontrar una buena excusa a tu retraso de 4 horas, así que se dirigió a una tienda para comprarle un regalo. Cuando llegó, se enojó mucho y empezó a gritar desde la puerta, pensó que ella había hecho todo ese desorden, la insultó llamando a que se presentará de inmediato. Luego vio a su mujer tirada, inconsciente, corrió y la llamo, pero no encontró respuesta, revisó su pulso y estaba viva, no supo que hacer, luego lo recordó. Llamó al numero de emergencias y ellos se llevaron a su mujer al hospital.
El Dr. le dijo.
-Su mujer está recuperándose muy bien de sus lesiones, pero, lo siento, no pudimos hacer nada por su bebe. Al parecer los golpes que recibió su esposa en la parte del vientre ocasionaron que ella tuviese un aborto forzoso. Estará bajo vigilancia de 12 horas, luego si evoluciona bien será trasladada a una habitación normal y en 24 horas la estaré dando de alta...
Ella había hecho una cena para él, para decirle que iba a ser padre de un hijo que ella esperaba, pero su inmadurez en la relación provocó que su ausencia cobrará una pérdida que quizá pudo evitarse, otro castigo más.
Él compró el arma por protección, ella curiosamente, lo usó contra él. Su furia era incontrolable, y ella no tuvo más recursos que amenazarlo con usarlo en su contra. Pero a él no le causó miedo y ella se rindió y soltó el arma, él se apresuró y la siguió lastimando. La mató.
No pudo soportar, escribió algunas frases en un papel distinto al de la carta y luego alzó la mirada, cerró los ojos, lanzó un gemido y dijo en voz muerta: "Me odio demasiado, pero no aguanto estar sin ti..."
Y se disparó.
Muñeca sensual de mis sueños eternos y profundo donde lo somos todos y nada más importa, eterna calidez que brota de tu inmensa sabiduría y ruido extraño que hace explotar mi calma regalándote las caricias de siempre... las caricias de muerte, dime entonces ¿Dónde estás ahora?
Abarca en mi habitación el silencio eterno que acompañará a mi soledad como antes, como cuando fuimos buenos aliados; e intento buscar tus consejos para refugiarme en ti como cuando me sentía confundido y te decía despacito, en voz baja, cerca a tus odios, que necesitaba de tu ser para poder entenderme, que sin ti no valía nada.
Maldita soledad; mi princesa, maldigo lo que sientes, tu recelo, tu arrogancia, tu orgullo, orgullosa como siempre. Dejarme acá sentado en el pedazo de amor que me mantiene vivo; me lo vuelves a recordar, pues ahora estás feliz, ya nunca te tendré.
Y de pronto mi esperanza, y tan pronto como actuo: "Ser imperfecto soy, pues te volveré a conquistar", me lleno de positivismo, marca en mi rostro convicción y seguridad, al mismo tiempo que me quito la máscara de protección y me hundo en depresión... pues ya no estás.
Si por mí debiste de morir, mi huracan te alcanzó y yo muerto de dolor, perdido en mi propio miedo, el perderte, el golpearte, el ya no poder decirte que te amo... más triste cuando empieza el llanto al saber que no podré decirte que me perdones, que fue un error, que no fui yo.
Pues si por esto te tuve que perder; resignado y con dolor, ya no me recuerdas de quién soy...- invade un momento de sobriedad en mi ser y continuo...- Pues no me quiero interponer. Lo acepto, causas dolor en mí, me consumes demasiado, el pensar que te he perdido, que he fallado y ya no quedan oportunidades, con tu amor, aunque infinito, tu ausencia me las ha quitado. ¿y quién más culpable que el ser que te alejó de mi lado? Y maldito estoy, conocí el amor y mi poca hombría disolvióse en que te lastimara y no pudiera controlarme de mis estúpidos actos, hizo que te perdiera, no momentaneamente ni como lección, pues esto es mucho más que eso, esto es realidad, te perdí para siempre y contigo se fueron todos mis errores.
Mujer de mis amores, de mis días grises, de mis días contigo, quiero que sepas, que aunque ya no puedas ni oirme, pues aún te sigo amando. He aprendido la lección, mis erorres no los volveré a cometer, pues con nadie más podré estar si no es contigo. Ahora espero, ya que falta mucho tiempo para nuestro encuentro, al momento de volverte a tener, a sentirte y que me enamores con cada cosa que sólo tú hacías que me volviese loco por ti.
Mi tristeza, toda mi vida estaré triste, ahora me invade una depresión. Amor no sé si podré soportarlo tanto tiempo, es una eternidad el no tenerte, perdóname por haberte causado tanto daño, me quiero morir. Debiste usar el arma cuando era momento, de seguro y no hubiese pasado lo que ahora es mi cruel realidad. Ay amor, hasta al momento de morir me dijiste que me perdonabas, que cuando te recuperaras podríamos hablarlo y salir bien. Cuanto te amo, moriste engañado porque nunca hubo un despertar despues de tu crisis, nunca tuve mi oportunidad. Estoy manchando la hoja, mi letra horrible muestra lo nervioso que estoy, lo mucho que me duele todo esto, las lágrimas sólo me hacen recordar que este sufrimiento no es suficiente como castigo, pero te confieso que aunque me mostré muy rudo antes, ya no puedo más. Te amo y me maldigo; el silencio es horrible, la calle ya no es lo mismo, las miradas... ¡odio las miradas! me señalan como alguien malo y perverso, lo cual tú sabes que nunca fui, ¡me engaño!, tú más que nadie sabes que fui de lo peor, pero te quedaba como esperanza mi amor y por eso te quedaste conmigo... porque te amaba...
Su llanto se hizo cada vez más copioso, perdió la vista, respiraba con poca facilidad, sus gemidos delataban que sufría tanto que no podía guardarse el dolor para sí mismo. Curioso, antes decía que los hombres nunca lloran, pero ahora no le importaba que alguien le dijese niña, esta vez era necesario expulsar lo último que iba a hacer, lo último que iba a demostrar.
Poco a poco su mirada se perdió en lo difuso de su llanto, hizo esfuerzos por vislumbrar el cuadro que estaba en el piso y empezó a recordar...
-¿Quién es ella?
-Estaba en una reunión de trabajo, no seas así,eso me molesta mucho.
-¿Ah sí? y porque le cogías de la mano. Jose, si has dejado de amarme sólo dímelo, no tienes porque engañarme y las...
-¡No te engaño!-Interrumpió, bajó de tono, y muy suavemente la cogió de las manos y le dijo.- yo te amo, no podría engañarte nunca, ni con el pensamiento. No creas lo que los demás te digan, son puras mentiras.
Ella lo miraba, de pronto sus ojos se le nublaron. Miró a Jose, confundida, apretó las mano que sostenían las suyas, luego bajó la mirada y sin poder contener el llanto, apoyó su rostro a su pecho y comenzó a llorar. Él, sin nunca perder, hizo gesto de superioridad, luego la abrazó y le repitió que la amaba. Se quedaron así un buen rato.
Acabado el llanto, con algunos gemidos, separó su rostro del pecho de su amado y lo miró los ojos y le dijo.
-Es que nadie me lo contó, yo te vi.- volvió a llorar. él, la tranquilidad, el que había tenido todo el control, no supo que hacer ni que decir. "Te habrás confundido" "Yo sería incapaz y me conoces" "no inventes, note lastimes más" "No es cierto, si quieres llama a la empresa, te dirán que estuve ahí todo el día". De pronto, al no encontrar excusa buena, comenzó con la agresividad.
-¡Qué! ¿Cuando?- No esperó respuestas, le propinó una cachetada en la mejilla, ella se confundió más, y su llanto sentimental se mezcló con el que causaba el dolor de aquel golpe...
"La pistola" dijo casi sin habla.
Los asaltaron una vez, ella estaba en casa, él aún no llegaba.
Ella miraba al reloj esperando que ya llegase para poder servir la cena que por ser una ocasión especial le había preparado. Entraron cuatro delincuentes y la golpearon hasta que quedó inconsciente, se llevaron las cosas de valor.
Él estaba acompañado, cenando con una mujer en el restaurante de un hotel en el centro. Terminó, hizo el amor con su aventura. Hubiese llegado a tiempo, si no fuese porque quiso encontrar una buena excusa a tu retraso de 4 horas, así que se dirigió a una tienda para comprarle un regalo. Cuando llegó, se enojó mucho y empezó a gritar desde la puerta, pensó que ella había hecho todo ese desorden, la insultó llamando a que se presentará de inmediato. Luego vio a su mujer tirada, inconsciente, corrió y la llamo, pero no encontró respuesta, revisó su pulso y estaba viva, no supo que hacer, luego lo recordó. Llamó al numero de emergencias y ellos se llevaron a su mujer al hospital.
El Dr. le dijo.
-Su mujer está recuperándose muy bien de sus lesiones, pero, lo siento, no pudimos hacer nada por su bebe. Al parecer los golpes que recibió su esposa en la parte del vientre ocasionaron que ella tuviese un aborto forzoso. Estará bajo vigilancia de 12 horas, luego si evoluciona bien será trasladada a una habitación normal y en 24 horas la estaré dando de alta...
Ella había hecho una cena para él, para decirle que iba a ser padre de un hijo que ella esperaba, pero su inmadurez en la relación provocó que su ausencia cobrará una pérdida que quizá pudo evitarse, otro castigo más.
Él compró el arma por protección, ella curiosamente, lo usó contra él. Su furia era incontrolable, y ella no tuvo más recursos que amenazarlo con usarlo en su contra. Pero a él no le causó miedo y ella se rindió y soltó el arma, él se apresuró y la siguió lastimando. La mató.
No pudo soportar, escribió algunas frases en un papel distinto al de la carta y luego alzó la mirada, cerró los ojos, lanzó un gemido y dijo en voz muerta: "Me odio demasiado, pero no aguanto estar sin ti..."
Y se disparó.
Y quiero
repetir el recuerdo que no fue momento
y ahora todo vuelve a ser normal
¡Maldito yo! Para siempre.
Tal vez es hora de aterrizar
Repetir el recuerdo que no fue momento
y ahora todo vuelve a ser normal.
repetir el recuerdo que no fue momento
y ahora todo vuelve a ser normal
¡Maldito yo! Para siempre.
Tal vez es hora de aterrizar
Repetir el recuerdo que no fue momento
y ahora todo vuelve a ser normal.
Acaba su canción, acaba su dolor. Esta vez no habrá nadie quién se encargue de apagar la radio.