Tú lo estas pensando - Día distinto

Agotado, tirado en el pasto de este sitio, perdido en mi propia desorientación... ¿No tienes nada en que pensar? La brisa no es muy fuerte y toca mi cansado rostro enfriando las gotas de sudor que poco a poco se hicieron mas intensas a la medida de ir descansando, de pronto la sensación de miedo invade mi ser. Sí, ya se acerca la noche y nuestro cielo despejado se puso triste y lo invadió, echándolo casi a patadas, el penoso techo gris que hoy nos acompaña... siempre lluvia, la puta lluvia que acompañan melancólicas los dolores ajenos de las personas que lloran por la muerte de los que perdimos, es acaso acorde a esto o es sólo simple diferencias en lo que siento y lo que puedo llega a pensar... ¡¡Sí!! mente discordante e imaginativa, llego a recordar aquellos momentos felices y luego se desvanecen por el odio que broto al momento de empezar este relato, ¿dejo de vivir por relatar mi historia?.
Ahora muertos de frío, vivir la vida de tal manera de que puedas sentir satisfacción al morir; "siempre fue alguien bueno para nosotros", oh sí resuena abrumándome otra vez, el toque al hombro, me da el anuncio de que hemos llegado... no fue genio quien hizo gran controversia en este asunto pero bueno yo estaba distraido y cabizbajo como para poder notarlo. El recuerdo de la ubicación fue repentino, no era por los últimos acontecimientos que sucedieron con lo amigos como el hecho de recordar a "Pacho" y los pocos inicios de algunas chupas extremas que sucedieron por aquí (las cuales por cierto nunca llegaron a ser extremas, relación de convivencia nada más), sino por la inmensa nostalgia que remarcaba las personas que alguna vez fueron queridas por nosotros.
Topa el manto de serenidad, más la nostalgia invadía mi ser, caminé unos pasos adelante, nunca pensé en el peligro más que después de haber sobrevivido a este.
No he de morir, pero no sientan las pastillas más que de costumbre cuando es una sobre dosis, se retuerce sobre la muerte cuando esta la abraza y toma de rehén su voz, se aprisiona con la daga, se acerca a mí, su expresión no da más que el miedo que me produce, intento gritar más me ata la boca el amor, la dulce desesperación ahoga mis quejidos, y tirado en el piso lentamente siento como el veneno embriaga mi cuerpo con la dulce sensación de sueño.
Retorcido en el pasto, mientras mi cuerpo me abandona, mientras me quedo sin nadie, ¡Oh soledad! no he de morir esta vez, pero he muerto por ti...
Y cierro los ojos mientras las últimas gotas terminan de caer para mezclarse con las demás.
El cielo esta nublado, ¿será que algo me falta?

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